El nuevo catálogo urbanístico mantiene la máxima protección para 212 edificios

Antiguo colegio Cabrales, único que aumenta su protección. / ARIENZA
Antiguo colegio Cabrales, único que aumenta su protección. / ARIENZA

Pese a que el primer borrador la rebajaba a casi un centenar de ellos, el texto que entró en vigor esta semana apenas modifica la lista de 2010

IVÁN VILLAR

El nuevo catálogo urbanístico de Gijón, que fue aprobado de forma definitiva en el Pleno del 30 de enero y entró en vigor esta semana con su publicación en el Boletín Oficial del Principado de Asturias a la vez que el Plan General de Ordenación, mantiene la máxima protección para 212 edificios. Una situación muy diferente a la que se planteaba en el primer borrador del documento, presentado al Ayuntamiento hace año y medio, donde se proponía retirar esta condición a casi un centenar de construcciones que la tenían en el último catálogo, de 2010. Entre ellas estaban las quintas de Bango y La Vega, la antigua cárcel de El Coto, el Museo del Ferrocarril y diversos bloques de viviendas en San Bernardo, Marqués de San Esteban o Corrida, que se pretendían pasar de una protección integral a otra de carácter parcial.

Entonces la memoria elaborada por el equipo redactor indicaba que entre los objetivos de la actualización del catálogo estaba «el reajuste del nivel de protección de los bienes en función de la revisión de los criterios de catalogación vigentes y los que se adopten en este momento». El documento definitivo, sin embargo, deja claro que «no es objeto de esta modificación la puesta al día del inventario de bienes ni tampoco la variación del nivel de protección que el catálogo vigente otorga a cada elemento». En este sentido, limita los cambios con respecto a 2010 a la trasposición de sentencias judiciales, de criterios ya consolidados a nivel regional sobre catalogación de bienes y a la admisión de alegaciones aceptadas durante el periodo de exposición pública del documento a finales de 2017.

En el apartado de patrimonio arquitectónico solo cinco construcciones ven alterado su nivel de protección. El antiguo colegio Cabrales, pendiente del visto bueno de Patrimonio para su transformación en una escuela infantil, es el único de ellos donde se incrementa el grado de catalogación, de parcial a integral, como consecuencia de su inclusión en el Inventario de Patrimonio Cultural de Asturias. El número 102 de la calle Cabrales pasa de tener protección integral a una de carácter parcial, de acuerdo a una resolución de la Consejería de Cultura. El mismo cambio se da en el número 22 de la calle Libertad, en este caso tras haber aceptado una alegación particular. Otras dos alegaciones propiciaron que el número 1 de la calle Rectoría pase de una protección parcial a una ambiental, que permite el vaciado del edificio, y que el número 25 de la calle Trinidad pase de una ambiental a una ambiental documental, que únicamente obliga a presentar un informe gráfico, fotográfico e histórico del inmueble antes de su demolición o modificación.

Junto a los 212 edificios con protección integral constan otros 214 con protección parcial, 682 con catalogación ambiental y 35 con protección ambiental documental. Diez edificios que aparecían en el documento de 2010 quedan ahora descatalogados, algo que en la primera versión de esta modificación se planteaba para diecinueve inmuebles. Seis abandonan el catálogo en cumplimiento de sentencias judiciales -los bloques de Joaquín Alonso Bonet 3, 5 y 7 y los de Numa Guilhou 30, 32 y 34-, mientras que la exclusión de los otros cuatro responde a la admisión de sendas alegaciones: camino de los Cipreses, 183 (Villa Buena Vista); camino de los Rosales, 651; Profesor Pérez Pimentel, 359; e Isidoro Acevedo, 448 (Torre de Jove)-.

Evitar descatalogaciones

Uno de los principales cambios del nuevo catálogo es el modo en el que se protegen los jardines. Según argumenta, el documento aprobado en 2010 «adolece de falta de criterios objetivos que justifiquen la protección de muchos de ellos», lo que ha servido de base para muchas sentencias que han llevado a la descatalogación de varios de estos espacios. Para evitarlo se opta por «un replanteamiento a fondo» que pasa por integrar los jardines de interés en la misma ficha que los edificios protegidos que rodean, aplicando para estos espacios la figura de «entorno de protección». Con ello se pretende, además, «limitar el problema de la presión constante que sufren los jardines de muchos edificios protegidos, que progresivamente se ven ocupados por la introducción de nueva edificabilidad desde el planeamiento urbanístico.

En total 86 jardines que contaban con ficha propia en el anterior catálogo pasan a regularse ahora como entorno de protección de sus respectivos edificios principales, mientras que 26 pasan a la figura de 'árbol singular'. Otros nueve han sido descatalogados por sentencia judicial o por la admisión de alegaciones, por lo que solo cinco se mantienen en la categoría específica de jardines del nuevo catálogo.

El documento recoge además 1.042 hórreos -los del anterior catálogo, «con la excepción de los desaparecidos»-, 46 elementos de patrimonio industrial, 5 de patrimonio militar y 19 cementerios.

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