El nuevo decreto de la DGT permitirá ir a 50 en solo medio centenar de calles

El nuevo decreto de la DGT permitirá ir a 50 en solo medio centenar de calles
Juan Carlos I es una de las vías urbanas que conservará el límite de 50.

La futura reglamentación fija como norma general un máximo de 30 kilómetros por hora en las vías urbanas con un solo carril por sentido

IVÁN VILLAR GIJÓN.

Tras haber reducido en enero el límite de velocidad de 100 a 90 kilómetros por hora en la mayoría de las vías convencionales, el Gobierno aspira a aprobar antes del final de la legislatura nuevos límites genéricos dentro de las ciudades, que fijarán un máximo de 30 kilómetros por hora en el grueso de las vías urbanas, con contadas excepciones. El Ministerio del Interior hizo público hace casi dos meses un borrador del real decreto que modificaría el artículo 50 del Reglamento General de Circulación, sustituyendo el actual límite de 50 kilómetros por hora por otros tres, en función de las características de la vía.

La limitación será de 20 kilómetros por hora en las calles «que dispongan de plataforma única de calzada y acera», como las recientemente reformadas Vicaría y San Antonio, y el resto de calles semipeatonalizadas en los últimos años. En vías con un solo carril para cada sentido, la gran mayoría, el límite genérico sería de 30 kilómetros por hora, y los 50 únicamente regirían, como norma general, en calles con dos o más carriles por cada sentido de circulación.

«En las ciudades hay un 20% de calles que acaparan el 80% del tráfico, y que son principalmente para entrar y salir del casco urbano o para conectar los principales nudos. Después hay otro 80% de calles que no son de paso, sino para estar, y que solo suponen el 20% del tráfico. Es en estas donde queremos que se impongan los 30 kilómetros por hora», apuntaba hace unos días el director general de Tráfico, Pere Navarro, quien añadía que los ayuntamientos podrán hacer excepciones y elevar si lo desean la velocidad de determinadas calles hasta los 50 kilómetros por hora. «Ahora todas las calles son de 50, salvo que pongas una señal diciendo que hay que ir a 30. Queremos darle la vuelta, para que haya que ir a 30 salvo que el Ayuntamiento quiera poner una señal de 50». La Dirección General de Tráfico justifica este «cambio de paradigma» en la necesidad de incrementar la seguridad vial también en el casco urbano, donde en 2017 fallecieron en España en accidente 509 personas, un 80% de ellos peatones, ciclistas y motoristas, considerados los colectivos más vulnerables. Y aunque solo en un 2,4% de los siniestros con víctimas (muertos o heridos) se pudo constatar la existencia de infracciones de velocidad (en el 37,1% no las hubo y en el 60,5% restante se desconoce), el preámbulo del real decreto destaca que «el riesgo de fallecer como consecuencia de un atropello» es cinco veces menor si el vehículo que impacta circula a 30 kilómetros por hora que si lo hace a la velocidad ahora permitida.

Antes de las elecciones

«Ir a 50 en una calle de un carril es una burrada, porque si te sale un niño o un anciano te lo llevas por delante. A 30 por hora, en cambio, solo hay accidentes de chapa. Puedes tener heridos, pero no muertos», asegura Pere Navarro. Su departamento defiende además que esta reducción general de las velocidades en casco urbano «no supondría una ralentización del tráfico» porque «los vehículos a motor no superan velocidades medias superiores a los 20 kilómetros por hora en los centros urbanos». Considera que la medida, al mantener los límites actuales en los principales ejes urbanos, «garantiza la fluidez de los desplazamientos realizados en las grandes avenidas».Actualmente el texto está aún en el Ministerio del Interior y debe someterse a un proceso de consulta por parte de otros ministerios, trámite que después debe repetirse con el Consejo de Estado. No obstante, Pere Navarro señalaba la semana pasada en una entrevista en Europa Press que le gustaría que el documento pudiera salir adelante antes de las elecciones generales del 28 de abril.

En Gijón el debate sobre la reducción general de los límites en el casco urbano lleva tiempo sobre la mesa, desde que el Plan de Movilidad, actualmente pendiente del visto bueno del Principado y su posterior ratificación en el Pleno, incluyó entre sus medidas de actuación una pacificación del tráfico basada en la implantación de zonas 20 y 30 a lo largo de toda la ciudad, limitando los 50 kilómetros por hora tan solo a los grandes ejes urbanos. De hecho, la propuesta inicial que consta en la memoria del plan es bastante más restrictivo que la norma que prepara la DGT, si bien el documento municipal especifica que el plano donde se recogen las velocidades que corresponderían a cada calle es meramente orientativo, a la espera de que se realicen estudios de viabilidad «que definan la tipología de cada calle».

Si el borrador que maneja el Ministerio del Interior se mantiene en los términos actuales, en Gijón solo se podría circular a 50 kilómetros por hora en poco más de medio centenar de calles de la trama urbana, que son las que cuentan con dos o más carriles de circulación para cada sentido. Y aunque el decreto permitirá a las administraciones locales señalizar como vías de 50 calles que no cumplan con esta característica, todo apunta a que ocurrirá todo lo contrario. Es decir, que vías que cumplan esa condición se fijen también como zona 30, algo que ya ocurre en El Polígono con varias calles interiores como Puerto de Cerredo, Puerto de Leitariegos, Puerto del Pontón y Puerto de Tarna, todas ellas de sentido único y dos carriles.

Las avenidas de El Llano, Constitución, Manuel Llaneza, Pablo Iglesias, Príncipe de Asturias, Juan Carlos I, Los Campones, Carlos Marx, Castilla, Justo del Castillo, Gaspar García Laviana y Albert Einstein, junto a calles como Pintor Manuel Medina, Álvarez Garaya, Llanes, la carretera Carbonera, la carretera de Villaviciosa y la entrada a Ceares por la carretera de Pola de Siero cumplen con los requisitos que marca el futuro decreto para poder circular a 50 kilómetros por hora. Y constan también con esa limitación en la documentación del Plan de Movilidad. Pero no ocurre lo mismo con otras vías con doble o incluso triple carril, que aunque podrían mantener su limitación actual cuando entre en vigor la nueva regulación nacional es previsible que se vean limitadas a 30 kilómetros por hora por decisión municipal.

En este grupo estarían la mayor parte de la avenida de la Costa y los tramos más anchos de Emilio Tuya, Ezcurdia y San Bernardo. Pero también Eleuterio Quintanilla, Pérez de Ayala, Fuente del Real, Hermanos Felgueroso, Quevedo, Feijoo (tiene tres carriles para un sentido), General Suárez Valdés, Leopoldo Alas, Balmes, Torcuato Fernández Miranda, Manso, Ramón y Cajal, Doctor Fleming, Marqués de Casa Valdés, Marqués de San Esteban, Rodríguez San Pedro, Jovellanos y Pedro Duro.

En los barrios del sur estarían en una situación similar ejes como Velázquez, Ramón Areces y Dolores Ibárruri, además de Les Cigarreres, Sor Juana Inés de la Cruz y parte de Peña Ubiña, todas calles y avenidas con más de un carril por sentido pero que el plan de movilidad plantea pacificar. No se librarían Rufo García Rendueles ni el tramo desdoblado de la avenida de Portugal, donde la DGT permitiría ir a 50 pero que el proyecto municipal incluye en las posibles zonas 30. En Nuevo Roces ocurriría lo mismo con las tres vías que cruzan de este a oeste.