El nuevo PGO permitirá convertir locales en viviendas si son para personas discapacitadas

Plaza de la Soledad número 10./ARNALDO GARCÍA
Plaza de la Soledad número 10. / ARNALDO GARCÍA

En Cimavilla proliferan los 'loft' porque es la única excepción en la ciudad donde se autoriza vivir en planta baja sin altura mínima respecto al suelo

MARCOS MORO GIJÓN.

El nuevo Plan General de Ordenación (PGO) solo permitirá viviendas a ras de calle a partir de antiguos locales comerciales si se destinan a personas con discapacidad con el fin de facilitarles el acceso directo. Para todo lo que no sean pisos accesibles o adaptados la normativa urbanística que entrará en vigor a finales de este año o principios de 2019 establece las siguientes condiciones. En edificios con fachada sobre alineación a calle o espacio público, o que recaiga sobre espacios comunitarios, las plantas bajas destinadas a viviendas tendrán la cota superior del forjado de suelo a una altura mínima de 1,20 metros sobre la rasante de referencia que es la calle (actualmente el Plan Rañada de 1999, el que está vigente, fija 1,25 metros). Además, los propietarios que quieran hacer este cambio de uso deberán acreditar que reúnen todos los requisitos de habitabilidad: altura libre de 2,50 metros, superficies mínimas de iluminación y ventilación, diámetros, tendederos... El Ayuntamiento pedirá también que se acceda desde el portal al edificio o si no, en su defecto, se haga uno en el propio local.

Por otra parte, las viviendas que antiguamente fueron comercios tendrán por norma general la condición de exteriores, al menos la sala de estar y un dormitorio o cocina. Para ello el PGO determina que deberán tener luces a espacio público (directas o mediante patio abierto al mismo). En el caso de apartamentos de un dormitorio o de dos cuando, al menos uno de ellos dé a patio de manzana que cumpla las normas de planeamiento, bastará con que sea exterior la sala de estar. También hay una serie de supuestos en que se admiten viviendas no exteriores en determinadas manzanas y en edificios catalogados.

La excepción a esta regla se encuentra en Cimavilla donde la situación de cada edificio se regula a través del Plan Especial de Reforma Interior (PERI) redactado por el arquitecto ovetense Francisco Pol en 1989. El barrio alto de la ciudad es el único donde se autoriza vivir en planta baja sin altura mínima respecto al suelo por la configuración singular que tiene desde su génesis. La ventaja de poder disfrutar de una vivienda a ras de calle sin los impedimentos que se ponen en otras zonas de la ciudad está haciendo proliferar en los últimos años la moda de los 'loft'. Un tipo de apartamentos que permite jugar con techos altos y espacios diáfanos por la falta de divisiones (paredes y puertas), lo que les confiere amplitud y comodidad para vivir. Antiguos almacenes, sobre todo de pescado, locales de hostelería y hasta garajes y talleres mecánicos están transformándose en un goteo continuo en sofisticados espacios residenciales.

El hándicap que tienen, según los propietarios, son los ruidos y la falta de luz muchas veces porque en origen suelen ser locales muy poco o nada comerciales con poco frente a fachada exterior. Se trata de un mercado aún muy atomizado y los ratios de precio se mueven en una horquilla entre 1.000 y 2.000 euros el metro cuadrado.

El 'loft' más lujoso se encuentra en la plaza de la Soledad número 10, muy cerca de la Casa del Chino. Un joven profesional inmobiliario de la ciudad compró el local donde había estado la arrocería-sidrería Rincón de Levante, que llevaba años cerrada. Él hizo el proyecto de cambio de uso a vivienda, obra, decoración y todo «con más papeleo que una promoción» y lo transformó en un 'loft' de lo más 'cool' de 200 metros cuadrados que vendió a los dos años. «Fue una experiencia muy chula», afirma.

También son relativamente recientes otros dos locales reconvertidos en viviendas en Gregorio García Jove número 7, al lado de la sidrería Los Playos, y en el número 3 de la calle María Bandujo, un bajo anexo a la sede de la Fundación Foro Jovellanos. Los últimos en estrenarse, hace tres meses, son dos apartamentos en planta baja en el número 6 de Honesto Batalón cuyos inquilinos pagan 500 euros al mes de renta. Hay otros proyectos en marcha, algunos enfocados a vivienda turística, y el arquitecto cabraliego Paco Arenas, afincado desde hace 20 años en el barrio alto, prevé en el futuro compatibilizar su estudio de trabajo abierto a la calle Rosario, en el local del antiguo restaurante Gloria Bendita, con vivienda.

El Coto y Viesques

Otro barrio con una configuración singular es el de El Coto, porque además de sus cuestas tiene parcelas más grandes que los edificios construidos. En calles como Balmes o Granados se han hecho en los últimos años adecuaciones de local comercial a vivienda para resolver los desniveles del terreno. En Viesques, el Ayuntamiento también ha autorizado a hacer viviendas en planta baja en ubanizaciones como la de Ciudad Jardín.

 

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