Organizar bautizos civiles «no tiene sentido», opone el centroderecha

Un edil de Mieres, oficiando un bautizo civil en el Consistorio en 2007. / JESÚS MANUEL PARDO
Un edil de Mieres, oficiando un bautizo civil en el Consistorio en 2007. / JESÚS MANUEL PARDO

Ciudadanos, Foro, PP y Vox rechazan la iniciativa del PSOE e IU mientras Podemos la valora «si hay vecinos que quieran un rito municipal»

RAMÓN MUÑIZGIJÓN.

El pacto de gobierno entre el PSOE e IU recoge la elaboración de un Reglamento de Laicidad y el ejemplo que se tomará para ello es el que desde este año aplica el consistorio de Rivas Vaciamadrid. La normativa madrileña hace un esfuerzo por desligar al consistorio de los actos religiosos, promueve la laicidad entre los vecinos, y les ofrece además la posibilidad de celebrar tres tipos de ceremonias civiles: el acogimiento civil para que los niños empadronados en Rivas reciban un «reconocimiento de bienvenida a la comunidad», los matrimonios civiles, y las despedidas para los fallecidos. El primero es un acto que tiene su origen en la revolución francesa y que está siendo recuperada como 'bautizo civil'.

El proyecto, desvelado ayer por EL COMERCIO, soliviantó a las formaciones del centroderecha local, que no la consideran una prioridad para Gijón. Ese rechazo oscila entre la «falta de sentido» que Foro Asturias observa en los bautizos civiles y la ironía con la que Vox acoge que el movimiento laico organice actos que sustituyan a los sacramentos. Podemos por su parte mostró un respaldo con matices y más bien condicionado al interés que puedan mostrar los ciudadanos.

«Defendemos que haya una separación clara entre religión e instituciones», manifestó José Carlos Fernández Sarasola, portavoz de Ciudadanos, la formación con más ediles en la oposición. «No negamos que el hecho religioso sea un asunto público, con dimensiones sociales y políticas; la religión es un asunto serio y digno, por tanto, de respeto político e institucional», agregó.

Sarasola sostuvo que su partido «no comparte la necesidad de regular los bautismos civiles, que no dejan de ser una copia de un rito religioso». El edil recuerda que en 2015 IU ya presentó una propuesta en el mismo sentido ante la que Ciudadanos optó por la abstención.

«La verdad es que no le encuentro ningún sentido», confió Jesús Martínez Salvador, en nombre de Foro Asturias. «No existe ninguna tradición vinculada fuera del ámbito religioso, ni tampoco es un acto con consecuencias jurídicas», reflexionó desde el partido que llevó las riendas del consistorio los últimos ocho años sin abordar la cuestión.

En contexto

«Todo avance hacia una sociedad verdaderamente aconfesional nos parece importante», saludó por su parte Yolanda Huergo, portavoz de Podemos-Equo. La edil entiende «el valor simbólico y el sentido histórico de la celebración civil de los hitos vitales más comunes, como las uniones de pareja o el hecho de recibir a un nuevo miembro de la familia». Por todo ello «si hay vecinos que preferirían un tiro municipal para esa bienvenida, es algo a valorar». Eso sí, en Podemos creen que «quienes no desean celebraciones religiosas encuentran maneras personales y privadas de presentar al nuevo bebé a los suyos y celebrar en familia, que es de lo que se trata».

Cuestión de prioridades

En el PP esperaban que IU «aproveche su entrada en el gobierno local para traer a Gijón ocurrencias que ya han implantado, con el PSOE, en otros municipios». El portavoz Alberto López-Asenjo observa que ambas formaciones vienen regulando estas ceremonias desde hace años «sin que exista una verdadera preocupación o reivindicación al respecto por parte de la mayoría de la ciudadanía». El edil se pregunta si «sólo están respondiendo a una minoría que comparte su ideología». El líder popular entiende que «lo que sería conveniente es abordar los verdaderos problemas de los gijoneses, como el paro o centrarse en cómo atraer talento o reactivar la economía local».

Más sorna puso Eladio de la Concha. El portavoz de Vox apunta a que «el cacareado laicismo finalmente quiere convertirse en una nueva religión, imitando ritos y costumbres de otras». La formación se opone a organizar un ceremonial para «lo que simplemente es la inscripción de un nuevo nacimiento». «Una sociedad laica entendemos que no precisa de esos rituales, propios de practicantes de distintas religiones», indicó. Desde un punto de vista legal, De la Concha entiende que organizar estos actos exige el respaldo de una ordenanza municipal «que consideramos innecesario».