«Pablo Ibar no se rinde, va a seguir peleando»

Carlos Quílez y Nacho Carretero, en la carpa A Quemarropa. :: JUAN CARLOS TUERO/
Carlos Quílez y Nacho Carretero, en la carpa A Quemarropa. :: JUAN CARLOS TUERO

Nacho Carretero presentó, de la mano del Aula de Cultura de EL COMERCIO y en una carpa abarrotada, 'En el corredor de la muerte'

M. F. ANTUÑA

Pablo Ibar no se rinde, va a seguir peleando, será interesante ver qué pasa a partir de ahora y poder repetir de nuevo aquí para contar un final feliz». Así terminó Nacho Carretero la presentación de 'En el corredor de la muerte', el libro que recopila la peripecia de Pablo Ibar desde que en el año 1994 fue acusado de un triple asesinato en el estado de Florida y por el que fue condenado primero a muerte y este último año a cadena perpetua. Dentro de las actividades programadas por el Aula de Cultura de EL COMERCIO en la Semana Negra y presentado por Carlos Quílez, Carretero habló ante una carpa A Quemarropa absolutamente abarrotada.

El público escuchó atento el relato de cómo conectó con el caso de Pablo Ibar y cómo se convirtió en una historia de la que ya nunca más podría despegarse. Una entrevista a la mujer de Pablo en el año 2011 fue el comienzo de todo. A partir de ahí, viajó a Florida, conoció a toda la familia, visitó a Pablo en un par de ocasiones en el corredor de la muerte y no ha dejado en ningún momento de mantener relación con él a través del correo postal. «Yo siempre digo que esta es la historia de una persona que se cae a un pozo y, a medida que baja, va viendo cómo se le van cerrando puertas», resumió.

La primera puerta la cerró la Policía. Le detuvieron por una pelea el mismo día que se produjo el triple asesinato, del que una cámara capta imágenes y un agente decide que hay un parecido con Pablo. A partir de ahí, la espiral de desmanes es imparable. En el juicio sufre indefensión con un abogado de oficio con problemas mentales que incluso fue detenido y se cruzó esposado ante él durante la vista, y la condena a muerte se hizo sin unanimidad, algo entonces permitido en Florida pero ahora no. El camino siguió alambrado. Años de lucha para un segundo juicio y una segunda condena de culpabilidad, aunque ahora a cadena perpetua. «Si fuera ficción, no sería creíble», dijo Carretero, que elogió el papel de una familia que nunca ha dejado de pelear, y, en concreto, de su mujer. «Me interesó la parte judicial y también la parte humana, porque cuando le condenan a él condenan a su familia. Durante los dieciséis años que estuvo en el corredor de la muerte, su mujer conducía cinco horas ida y cinco horas vuelta todos los sábados para ir a verle», explica el periodista gallego, que nada dijo ayer sobre la serie que en septiembre se estrenará basada en este libro.

«Ninguna prueba demuestra su culpabilidad», apunta el periodista

No entra en valoraciones la obra, sino que explica y concluye: «Ninguna prueba demuestra la culpabilidad de Pablo Ibar». Toda esa narración se hace, tal como explicó Carles Quílez, con «rigor, solvencia, profesionalidad y humanidad». Porque «solo se puede puede ser buen periodista si se es buena persona».

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