La Pascua más dulce se empieza a pensar en febrero

Un niño observa el monumental 'Spiderman' de la confitería San Antonio. / FOTOS: CAROLINA SANTOS
Un niño observa el monumental 'Spiderman' de la confitería San Antonio. / FOTOS: CAROLINA SANTOS

Las confiterías de la ciudad comienzan los preparativos para Semana Santa prácticamente al término de CarnavalLos bollos y huevos de chocolate se hacen más pequeños pero con mayor detalle y el sabor de siempre. Muchos se adelantan al día de Ramos

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

La Pascua en Gijón huele a mantequilla y chocolate. El que se utiliza desde hace semanas en las numerosas confiterías de la ciudad, que comenzaron a pensar en bollos y huevos prácticamente a finales de Carnaval para llenar sus mostradores de deliciosos postres con los que padrinos y madrinas compensarán la entrega del ramo o la palma.

En la confitería La Playa apuestan por la tradición. De su obrador comenzarán a salir, a partir de hoy, sus clásicos bizcochos de almendra «con un glaseado especial que gusta tanto que nos piden que lo hagamos durante todo el año», explica la gerente, Inés Villaverde. Casitas y huevos de chocolate de todos los tamaños -y precios que oscilan entre los 22 y los 85 euros- llenan también las baldas del local, en el que emplean «el mismo chocolate que para los bombones, negro con 60% de cacao, con leche o blanco», siguiendo el método de elaboración más artesanal. «En hacer uno grande podemos tardar más de dos horas», indica Villaverde.

Tan meticuloso es el trabajo que Flor Fidalgo, propietaria de La Fe de Salvador, no se atreve a especificar cuánto tiempo requiere elaborar algunas de sus figuras, como unos conejitos tan realistas que parecen tener pelo. «Llevan mucha mano de obra y varios pasos. La pascua es muy laboriosa, son cosas delicadas, que rompen fácilmente y ocupan mucho espacio, pero aunque la gente joven le de menos importancia muchos no quieren perder la tradición».

Eso sí, los tiempos cambian y si hace años el bollo era el principal regalo que se hacía a los ahijados, ahora «es más bien un complemento de otros obsequios», indica Pilar Estrada, encargada de la pastelería Balbona. «Eso implica que los huevos de Pascua son algo más pequeños y menos espectaculares», pero siguen teniendo adeptos y así lo demuestran las cifras de venta. «Vendemos unos cuatrocientos cada año», asegura, con precios que oscilan desde los 8 euros de los más pequeños hasta las grandes composiciones por encargo que pueden alcanzar los 150 euros. «Viene gente de Gijón pero también turistas del País Vasco o Madrid, lugares donde no es típico regalar a los ahijados y les sorprende encontrarse con esto», indica.

El trabajo comienza en cuanto pasa Carnaval. Cuando «empezamos a pensar en hacer el chocolate y en qué se lleva y qué no». ¿Cómo saben qué figuras tendrán más éxito? «Preguntamos a los niños y ellos mismos deciden». La novedad este año son los unicornios, «que están teniendo muchísimo éxito», así como las muñecas muditas. «Aunque los clásicos, como las figuras de Disney o los balones de fútbol con sus escudos, nunca fallan». La encargada de la pastelería reconoce que esta es «una época muy larga, porque empiezas muy temprano a pensar en ello y realmente no termina hasta después del domingo de Pascua, ya que durante la semana siguiente se sigue vendiendo».

Superhéroes y 'Vampirina'

En la pastelería Argüelles añaden que «los superhéroes y 'vampirina' están arrasando» esta Semana Santa y confrman que esta es «una época de muchísimo trabajo en la que las ventas aumentan mucho». «Creo que aunque ahora se trabajan piezas mucho menos voluminosas que antes, sigue gustando en la ciudad y padrinos y ahijados aún viven este momento con ilusión», valora Laura Fernández. No obstante, «y dado que la gente aprovecha la semana para irse de vacaciones, últimamente se une la entrega del ramo con el bollo».

Pero cuando llega la Pascua, en Argüelles no solo venden sino que el local se convierte en un pequeño museo del chocolate. «En una apuesta por defender la calidad del trabajo de las pastelerías gijonesas, el propietario, Antonio, elabora cada año una gran figura de chocolate». Este año, una recreación del puente de Madison elaborada con treinta kilos de chocolate luce iluminada en el centro del local.

También en la confitería San Antonio demuestran su maestría esculpiendo monumentales y sorprendentes figuras de chocolate. Este año han elegido un espectacular Spiderman de 70 kilos de peso y 1,85 metros de altura en torno al cual crearon, detalla la propietaria Ainhoa de Pedro, máscaras de chocolate «con telarañas», huevos y otras figuras cuyo precio parte de los 15 a los 79 euros. Que de las 370 que elaboran cada año «ya tengamos muchas cosas agotadas» es señal de que la Pascua sigue teniendo tirón.