Los perros potencialmente peligrosos aumentaron un 40% en cuatro años

Los perros potencialmente peligrosos aumentaron un 40% en cuatro años

Actualmente constan en el concejo 1.301 animales afectados por la ley de 1999, para los que hay expedidas 2.170 licencias

IVÁN VILLAR GIJÓN.

Llevan grabada de nacimiento la marca de la triple 'p' (PPP). Tres letras que quienes combaten ese estigma dicen que podrían corresponder perfectamente a 'perros potencialmente pegajosos', porque lamen más que muerden y juegan más que atacan. Pero para la ley, desde hace casi dos décadas, lo 'potencial' es el 'peligro'. Peligro para otros animales y peligro para los humanos. Por eso estos canes están sometidos a un régimen especial de tenencia que limita sus espacios de libertad -no pueden estar sueltos ni siquiera en los lugares donde sí está permitido para el resto de razas- y obliga a sus dueños a contar con una licencia específica que acredite su capacidad para albergarlo en su domicilio y acompañarlo por la vía pública. Una autorización, por otra parte, de carácter personal e intransferible, como recientemente recordó el juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de Gijón al ratificar una multa de 2.405 euros impuesta a una mujer que paseaba por la ciudad con un pit bull terrier.

El animal tenía su correspondiente microchip y contaba con licencia a nombre de su propietario, pero no de la persona que estaba a su cargo en el momento en el que intervino la Policía Local. Por eso aunque la mujer presentó poco después en Comisaría los papeles, que no llevaba encima cuando le habían sido solicitados, el juez entiende correcta la sanción al interpretar que el objeto de la ley es que el perro esté acompañado en todo momento de una persona que cumple los requisitos establecidos, sea su dueño o no.

«Si únicamente se exigiera licencia al propietario y no a cualquier otra persona que circulase con el perro, se frustrarían su objeto y finalidad de preservar la seguridad pública, en cuanto se habría obviado el control administrativo de la idoneidad de dicha persona para hacerse cargo de, aún de forma temporal, de un perro potencialmente peligroso», apunta en su sentencia. O, lo que es lo mismo, sin una autorización para la que se exigen «requisitos de carácter personalísimo» no estaría acreditado que quien pasea con él «dispone de la aptitud psicológica necesaria» para llevarlo por un espacio público, ni tampoco «garantizada su capacidad para proporcionarle los cuidados necesarios que precisa el animal, de forma que no se ponga en peligro la seguridad de las demás personas, bienes y animales. En definitiva, «si varias personas pasean o circulan con el perro, será preciso que todas ellas acrediten su idoneidad mediante la correspondiente licencia».

Requisitos del dueño

Las condiciones para poder optar a ella vienen fijadas por la ley sobre Tenencia de Animales Potencialmente Peligrosos de 1999: ser mayor de edad y no estar incapacitado para proporcionar los cuidados necesarios al animal; no haber sido condenado por delitos de homicidio, lesiones, torturas, asociación con banda armada o de narcotráfico, ni contra la libertad o la integridad moral, la libertad sexual y la salud pública; carecer de sanciones por infracciones en materia de tenencia de animales peligrosos; formalizar un seguro de responsabilidad civilcon una cobertura mínima de 120.000 euros y presentar un certificado de aptitud psicológica. Junto con la cartilla veterinaria del animal, se puede solicitar ya la oportuna autorización, por cuya expedición y renovación el Ayuntamiento de Gijón cobra 6,10 euros.

Este año, en Gijón se han tramitado 126 solicitudes de licencia, un 68% más que en el mismo periodo de 2017, que cerró diciembre con 155. Actualmente, constan en el concejo 2.170 licencias, correspondientes a 1.301 perros (39,7% más que los 931 que constaban hace cuatro años). A falta de una reglamentación autonómica específica, el listado de razas afectadas por esta normativa en Asturias es el que consta en un real decreto de 2002. Son ocho, además de sus cruces: pit bull terrier, staffordshire bull terrier, american staffordshire terrier, rottweiler, dogo argentino, fila brasileiro, tosa inu y akita inu.

No obstante, la ley también considera potencialmente peligrosos a los perros de otras razas que cumplan «todas o una mayoría» de características entre las que se mencionan una fuerte musculatura, un carácter marcado, un cuello ancho, musculoso y corto, un pecho macizo, grande y profundo, unas costillas arqueadas, un lomo musculado y corto, unas mandíbulas grandes y fuertes, un perímetro torácico de entre 60 y 80 centímetros y un peso superior a 20 kilos.

Comunidades como Andalucía incluyen expresamente a los doberman y en Galicia la lista alcanza las dieciséis razas (mastín napolitano, presa canario, etcétera).

Del pit bull a la pitón

En el concejo el perro más común de los afectados por esta normativa es el pit bull terrier, con 542 registrados. Le siguen 245 american staffordshire terrier, 234 staffordshire bull terrier y 208 rottweiler. Ya muy por debajo estarían otras razas del listado, con 17 dogos argentinos, 10 akita inu y 5 filas brasileiros. Fuera de ellas, constan en el registro municipal de animales potencialmente peligrosos 19 mestizos, seis american bully, tres bull terrier, tres mastines, dos pastores alemanes y un ejemplar de cada una de las siguientes razas: presa canaria, dogo de burdeos, dogo canario, doberman, bullmastif, boxer y border collie. También está censada una serpiente pitón molurus, o pitón de la India.

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