«En Poago es donde me hice cura»

En primera fila, Constantino Bada, Carmen Moriyón, María del Carmen García, Rogelio Rodríguez, Aida Lorenzo y Jose Ángel Álvarez, posan frente al restaurante donde tuvo lugar la comida. / JORGE PETEIRO
En primera fila, Constantino Bada, Carmen Moriyón, María del Carmen García, Rogelio Rodríguez, Aida Lorenzo y Jose Ángel Álvarez, posan frente al restaurante donde tuvo lugar la comida. / JORGE PETEIRO

Los vecinos rinden un cálido homenaje por sorpresa a su párroco, Constantino Bada, quien se traslada tras «nueve intensos años»

PABLO SUÁREZ GIJÓN.

«Ha sido una grata sorpresa. Estoy muy emocionado». Así afirmaba sentirse el hasta ayer párroco de Poago, Constantino Bada, después de recibir un homenaje sorpresa por parte de los vecinos, con los que llevaba nueve años conviviendo. «Vine aquí para nueve meses y al final han sido nueve años muy intensos. Estoy muy feliz de poder decir que en Poago es donde me hice cura», declaró el sacerdote visiblemente emocionado. Sus feligreses le honraron con una «maravillosa» comida en el restaurante Savannah y un ramo de flores. «Ellos han estado siempre muy pendientes de mí. Cuando falleció mi madre me apoyaron mucho», agradeció Bada, quien ya organiza su traslado a San Vicente de Trasona, en Corvera. Le releva José González Santaclara, hasta ahora capellán del Hospital de Cabueñes.

Un día cargado de emotividad, en el que tras una misa y la procesión, el presidente de la asociación José Ángel Álvarez hizo entrega de las distinciones con las que honra cada año a vecinos ilustres del barrio. Este año, los reconocimientos fueron para el matrimonio formado por Aida Lorenzo, de 68 años, y Rogelio Rodríguez, de 78. «Ella es natural de Poago y él, pese a ser natural de Latores, lleva mucho tiempo aquí. Son una pareja de clásicos que siempre han estado disponibles para lo que se les necesitase», resumió Álvarez. El matrimonio compartió homenaje con la persona de más edad de la asociación, María del Carmen García, quien a sus 79 años sigue participando de la gran mayoría de actividades.

Tienda de ultramarinos

Al igual que el párroco, Carmen Álvarez, vecina que en julio cumplió 100 años, tampoco se esperaba recibir un homenaje. «Desde siempre ha estado presente en la vida del barrio. Al principio realizaba arreglos de ropa en su casa, para más tarde terminar regentando una tienda de ultramarinos en la que probablemente todos hayamos comprado alguna vez. Pese a su edad, mantiene una cabeza prodigiosa y ha disfrutado de la comida como la que más», destacó Álvarez sobre una de las vecinas más ilustres. Carmen Moriyón y Manuel Arrieta tomaron parte en los fastos.

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