La Policía investiga la muerte en un geriátrico del cantante José Manuel González, 'El Xilguerín'

José Manuel González y su esposa Azucena Martínez, en 2007, homenajeado por Luces de Ciudad en el Jovellanos. / ALEX PIÑA
José Manuel González y su esposa Azucena Martínez, en 2007, homenajeado por Luces de Ciudad en el Jovellanos. / ALEX PIÑA

La familia denunciará al centro por «negligencia y desatención», ya que el nonagenario falleció tras caer por unas escaleras atado a una silla de ruedas

CHELO TUYA GIJÓN.

Hasta diciembre, José Manuel González Valdés hacía su ruta diaria por el Muro y el Muelle. Sin embargo, la mala salud de su mujer, en estado muy avanzado de alzhéimer, deterioró su mente. No asimilaba él que 'su' Azucena, la que siempre aplaudió cada una de sus actuaciones, ya no supiera que él no solo era su marido, el padre de la única hija de ambos, Azucena, ni que, además de José Manuel, él era 'El Xilguerín', un virtuoso tenor de larga trayectoria en la tonada asturiana.

Una prueba de que no asimiló la enfermedad de su mujer es que el 30 de enero él ya no se enteró de que su compañera vital había muerto. El agravamiento del estado del cantante, que en mayo cumplió 92 años, obligó a la familia a ingresarle en una residencia geriátrica. «Pensamos que lo mejor era que tuviera asistencia profesional», lamentaba ayer su nieto. Porque en ese centro, José Manuel González Valdés, 'El Xilguerín', apareció muerto el viernes. Todo apunta a que se cayó por la escalera de incendios atado a la silla de ruedas.

Un suceso que investiga la Policía Nacional. El juzgado de guardia abrió diligencias en la noche del viernes, tras conocer por la dirección del centro geriátrico, el Lar de Noega, ubicado en Porceyo y acreditado por el Principado para atender a personas con dependencia, que el nonagenario había aparecido muerto en el fondo de una escalera. Por el momento, los agentes tratan el hecho de «accidente», mientras esperan los resultados de la autopsia que en la mañana de ayer se le practicó al cantante en el Instituto Anatómico Forense de Oviedo.

Un calificativo, el de 'accidente', que no convence a la familia. El nieto del cantante, Ángel Fernández anunció a EL COMERCIO que interpondrán «una denuncia por negligencia y desatención» contra el centro, que tiene la mayor parte de sus plazas concertadas con la Consejería de Servicios y Derechos Sociales.

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«Ciego y sin fuerzas»

Mientras la Administración regional guarda silencio ante lo sucedido, a la espera de que finalice la investigación policial, la familia habla.Roto por el dolor, «hemos tenido que pedir asistencia psicológica para mi madre, que no deja de revivir la escena», el nieto de 'El Xilguerín' confesó que «no nos podemos explicar cómo mi abuelo, atado a una silla, ciego, porque las cataratas no le dejaban ver, y sin apenas fuerzas, pudo desplazarse desde su habitación por todo el pasillo de la planta hasta caer por las escaleras de incendio».

En el camino, apunta Ángel Fernández, «tuvo que abrir dos puertas, la de su habitación y la de incendios», algo que considera «imposible, porque no podía ni sujetar una botella pequeña de agua. Se lo dábamos todo». Es decir, entiende que ambas puertas estaban abiertas y que nadie vio a su abuelo recorrer todo el pasillo. «Es incomprensible, porque apenas tenía fuerza para desplazarse pasito a pasito atado a la silla, donde le habían dejado sentado tras la cena». Por eso, se pregunta «¿dónde estaba el personal que no vio todo ese proceso?», aunque él mismo se responde: «Ahora sabemos que por las noches solo tiene una persona para acostar a las más de treinta personas que están en la planta».

Y eso fue, según lo que les han explicado, lo que sucedió el viernes. «Nos dijeron que tras la cena, a las 19 horas, fue llevado a la habitación, con la intención de acostarle a las 19.45». Sin embargo, no fue así. A las 21 horas, alguien se dio cuenta de que 'El Xilguerín' no estaba en la silla de ruedas, donde le habían dejado atado a la espera de ser acostado. «Dieron con él al fondo de la escalera de incendio, donde se había caído. Cuando llegaron los servicios sanitarios solo pudieron certificar su muerte».

Una muerte que «nos ha roto», asegura Ángel González. «Mi madre creía que hacía lo mejor llevando a su padre a una residencia y ahora no tiene consuelo». Por lo que insisten en que «nos personaremos en la causa abierta en el juzgado como acusación. Buscaremos el asesoramiento de un abogado».

Desde el centro residencial, la desolación es total. «Estamos afectadísimos por lo sucedido», aseguraba la directora de Lar de Noega, Mónica Díaz Monasterio-Guren. «Ofrecemos nuestro pésame y comprensión a la familia en estos momentos», señaló a este periódico, mientras aclaraba que, respecto a los detalles de lo sucedido, «como todo está bajo actuación policial no debemos pronunciarnos ni hacer valoraciones hasta que la Policía concluya su informe». No obstante, la directora de Lar de Noega quiso enfatizar que «la residencia siempre ha cumplido y cumple con la normativa».

 

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