El Polígono hace memoria

El Polígono hace memoria
Animación en la sede vecinal en el acto de apertura de la exposición sobre sus 40 años. / PALOMA UCHA

La entidad vecinal celebra sus 40 años con una muestra sobre la historia del barrio, fundado el 18 de julio de 1960

PABLO SUÁREZ GIJÓN.

No todos los años se puede celebrar un 40 aniversario. Si este además es el de una asociación vecinal, la celebración cobra aún más importancia. Así es como lo han interpretado los vecinos del Polígono de Pumarín, que el 27 de junio cumplirán cuatro décadas como colectivo vecinal oficializado. «Para nosotros es un número muy especial así que hemos planteado una celebración que se dilate durante todo el año», contaba ayer el actual presidente, Manuel Cañete, durante un pincheo con el que daban comienzo el festejo, bautizado con el nombre de '40 años faciendo barrio'.

Cañete y su equipo, junto al resto de vecinos, han optado por la creación de una exposición retroactiva que dará lugar a quedadas «más o menos mensuales», durante todo el curso. «La idea es ir generando una historia fotográfica que documente estos 40 años desde la creación de la asociación. Durante los próximos meses nos iremos juntando los jóvenes y los más veteranos e iremos, a través de nuestro recuerdo, conformando una especie de memoria del Polígono», explicaba Cañete.

Planos, fotos, libros...

El punto de partida es ya de por sí una documentación interesante sobre un barrio inaugurado oficialmente el 18 de julio de 1960, casi dos décadas antes de la fundación de la entidad vecinal en 1979. Planos de la confección del barrio en los que se refleja el aislamiento de los primeros años, en una zona edificada sobre un terreno conocido como La Braña, y que tardó algunos años en conectarse con la ciudad; fotografías de la construcción de los primeros edificios, altas torres que continúan siendo uno de los aspectos más reconocibles de la zona, e incluso extractos de los libros de actas de aquella incipiente asociación en la que uno de los primeros cometidos fue el de decidir el nombre que llevarían las calles, hasta entonces diferencias por medio de simples letras. Todos esos documentos suponen el inicio de lo que Cañete espera que sea un proyecto en el que todos los vecinos tomen parte. «Al final de lo que se trata es de sumar historia».

Ayer, la puesta de largo del proyecto estuvo bañada en sidra y aderezada con un suculento pincheo. «Aquí todo se concibe con celebraciones. Ya verás cómo luego sobra comida», explicaban algunos asistentes, entre los cuales destacaba un importante núcleo juvenil que asegura el relevo a los más veteranos. «Esperamos cumplir otros cuarenta años más», comentaban los vecinos.