El primer taxi de la ciudad salvó la vida a su conductor

Anselmo Alonso Fonseca posa frente a su taxi, un vehículo Vinot Deguingand traído de Francia. / E. C.
Anselmo Alonso Fonseca posa frente a su taxi, un vehículo Vinot Deguingand traído de Francia. / E. C.

El Musel al cambiar de planes tras ver que su coche nuevo había llegado | Las centrales lanzan sendas campañas invitando a narrar sus historias de taxistas y proponer mejoras en el servicioEl 25 de febrero de 1913, Anselmo Alonso se libró de la tragedia de

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

El primer taxi de la ciudad salvó la vida a su conductor hace 106 años. En 1913, Anselmo López Fonseca, natural de Pola de Siero, decidió convertirse en taxista después de años como chófer del marqués de la Pedrera. Con ese objetivo adquirió en Francia un vehículo Vinot Deguingand cuya llegada a Gijón en tren le libró de una muerte casi segura.

El 25 de febrero, Anselmo iba en tranvía camino de El Musel, dispuesto a presenciar el espectáculo de ingeniería que supondría la demolición de la ladera de la montaña para la ampliación del puerto. Pero cuando el tranvía se aproximó a la estación del Norte divisó su nuevo taxi a bordo del tren y decidió bajarse para arreglar la documentación. Ese cambio de planes fue vital: el tranvía en el que viajaba continuó hacia El Musel, pero la voladura resultó fallida y murieron 22 personas. Desde entonces, Anselmo siempre dijo que el taxi salvó su vida. Esta historia sirve de inspiración a las centrales gijonesas para la campaña 'Un taxi salvó mi vida', con la que invitan a los usuarios a narrar historias sobre eso mismo. Se podrán enviar por correo electrónico hasta el próximo 10 de junio y el mejor relato será premiado con un bono taxi de 50 euros.

Además, con motivo de la festividad de San Cristóbal los taxistas buscan conocer la opinión de la ciudadanía a través de un cuestionario de diez preguntas, tales como «¿sería positivo tener paradas de taxi iluminadas y con wifi?» o «¿le gustaría tener puntos señalizados de recogida en las sendas peatonales?».

EL COMERCIO ha pedido a los propios taxistas que hagan autocrítica e indiquen qué aspectos del servicio creen que podrían mejorar. «Los clientes demandan vehículos amplios, limpios y una atención más profesional», indica Faustino Roque. «El cuidado de los vehículos es fundamental, pero también la educación de los conductores», añade Ildefonso Llorente, quien reconoce que «ser tres cooperativas no facilita mucho las cosas y si estuviéramos agrupados en una posiblemente daríamos mejor servicio al cliente porque cubriríamos mejor la ciudad».

No obstante, aseguran hacer continuos esfuerzos por mejorar. «La flota está bastante bien, con coches de gama media o media alta con una antigüedad de unos tres años y trabajamos en reducir los tiempos de espera media», mantiene José Álvarez Cotarelo.