Mantas y café para los sin techo

Un vehículo de la Cruz Roja y una patrulla de la Policía Local circulan por la calle Corrida en el reparto de mantas y bebidas calientes. / O. S.
Un vehículo de la Cruz Roja y una patrulla de la Policía Local circulan por la calle Corrida en el reparto de mantas y bebidas calientes. / O. S.

El protocolo 'Ola de frío' se activa cuando la temperatura baja de los cinco grados

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

Reparten mantas, café caliente y galletas. Es solo una pequeña ayuda para que las personas sin hogar puedan pasar las gélidas noches con un mínimo de confortabilidad, teniendo en cuenta las circunstancias. Las bajas temperaturas de los últimos días ha llevado a activar en Gijón el protocolo 'Ola de frío', un plan por el cual Cruz Roja, los serenos, sanitarios y la Policía Local recorren las calles con el objetivo de facilitar a todos aquellos que duermen en la calle información sobre los recursos asistenciales disponibles para pernoctar a techo y, de no aceptar moverse de donde están, facilitarles ropa de abrigo y alimentos calientes que ayuden a mantener el calor corporal cuando los termómetros se desploman.

El dispositivo, coordinado por la Fundación Municipal de Servicios Sociales, se pone en marcha cuando las temperaturas descienden de los cinco grados centígrados. Y en Gijón ayer las mínimas se situaron en casi dos grados bajo cero a primera hora de la mañana. Está previsto que en las próximas jornadas la sensación térmica sea, incluso, menor debido al viento del Norte. Por ese motivo, y hasta que el tiempo sea más favorable, los voluntarios y los efectivos de los servicios de emergencias continuarán recorriendo las calles. Un papel esencial de esta iniciativa lo tiene el equipo de Serenos, que cada noche transita por el casco urbano y conoce los enclaves en los que suelen pernoctar transeúntes. Por ese motivo, el contacto con ellos es fundamental a la hora de detectar esos puntos, como puede ser el lateral del centro de salud de Puerta de la Villa, las escaleras de la Casa Sindical, las inmediaciones de la estación de tren, los soportales de la calle de Marqués de San Esteban y numerosos cajeros automáticos de la zona centro.

El perfil de persona que duerme en la calle se mantiene invariable en el tiempo: un varón de 45 años, que, en la mayoría de las ocasiones, sufre problemas mentales o de alcoholismo y que prefiere no acudir a los servicios asistenciales, donde los usuarios deben cumplir un horario y unas exigencias, como no acceder bajo los efectos del alcohol y sustancias estupefacientes.

Plazas ampliadas

Cristina Avella, directora del Albergue Covadonga, explica que durante las noches de bajas temperaturas, como son las de esta semana, el centro de baja intensidad -Calor y Café- amplía el número de plazas de 18 a las 20. «La intención es que nadie que no tenga donde dormir se quede en la calle con estas temperaturas tan bajas».

Desde la ampliación de la capacidad del Albergue hace dos años, no han vuelto a tener problemas de espacio pese a los picos en jornadas concretas, «como fueron algunos días concretos de Navidad, como Nochebuena y el día 25». En la actualidad disponen de 87 plazas y espacio para acoger a cuatro familias. Se da la circunstancia de que, a día de ayer, las habitaciones para familias estaban ocupadas en su totalidad.

«A las unidades de pernoctación se suma el servicio de día, en el que los usuarios pueden acudir a tomar bebidas calientes, ducharse, lavar la ropa...», explica Cristina Avella, quien recuerda que «siempre hay posibilidad de dormir bajo un techo y si alguien no quiere pernoctar en el albergue, les facilitamos mantas para que en la medida de lo posible no pasen frío».

Mientras el frío afloja, los voluntarios y los trabajadores de los servicios sociales municipales continuarán intentando que las personas sin hogar sufran lo menos posible.

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