«Me provocó y le reté, harto de sus insultos y amenazas»

«Me provocó y le reté, harto de sus insultos y amenazas»
La Policía Nacional interviene en el bar pocos minutos después de producirse el ataque. / E. C.

Adolfo M. B., en prisión por intentar degollar a un hombre en un bar de El Cerillero, dice alegrarse «infinitamente de que don Andrés se haya recuperado»

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

«Cuando llegué a la altura del bar, a través de la luna, Andrés me provocó y fue ahí donde le reté, eso es verdad, dado mi estado de preocupación por mi madre y ya harto de sus insultos y amenazas, pero él esgrimió primero una barra de hierro al salir del bar». Adolfo M. B., en prisión desde hace dos meses y medio acusado de intentar degollar a un hombre de 54 años en un bar de El Cerillero, explica a EL COMERCIO su versión de lo ocurrido a través de una carta remitida desde el centro penitenciario de Asturias, donde se encuentra recluido a la espera de juicio por un delito de homicidio en grado de tentativa.

La víctima y el agresor, vecinos del mismo barrio, habían mantenido desencuentros anteriores e incluso el herido llegó a denunciarle en 2012 por amenazas. Adolfo M. B. asegura ahora que ese mismo año él también interpuso una denuncia contra Andrés Á.

Los problemas se remontaban en el tiempo, según la versión del procesado: «El padre de Andrés, estando ya jubilado, trabajaba por las noches en la cochera donde yo guardo el coche y una noche uno de sus perros de raza pitbull, propiedad de su hijo Andrés, le desgarró la chaqueta de punto que llevaba una amiga mía cuando nos disponíamos a retirar el coche, no queriendo saber nada y alegando que eran muy juguetones».

«Al ponerlo en conocimiento del gerente, al día siguiente lo despidió, al estar éste cobrando una jubilación en régimen de la mar y trabajando por las noches del fin de semana en el garaje. De ahí proviene ese odio que don Andrés me tiene y de ahí que cada vez que me encontraba bajo los efectos del alcohol, me insultaba a mí y cuestionaba la honorabilidad de mi madre, con amenazas de muerte, como consta en la denuncia que yo le interpuse en la comisaría», manifiesta.

«Está de moda ir de militar»

El pasado 2 de abril, día del violento episodio que a punto estuvo de costarle la vida a la víctima, «había pasado todo el día en el Hospital de Jove con mi madre, que había ingresado dos días antes por una infección de orina de origen desconocido y cuando me dirigía al bar La Fama iba con intención de finalizar la contratación de la reforma del baño del domicilio familiar al cambiar la bañera por un plato de ducha para el regreso de mi madre al hogar», prosigue en su relato. Sobre la ropa militar que vestía, argumenta: «Iba vestido de vaqueros azules marca Levi's y playeros azules y sudadera, esta sí, de color camuflaje, como tantos otros visten, pues está de moda ir vestido de militar».

«Me alegro infinitamente del estado de salud de don Andrés, que se ha recuperado», señala sobre la evolución del herido, quien sufrió un profundo corte en el cuello y permaneció más de un mes ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital de Cabueñes hasta que recibió el alta médica, a finales de mayo.

El presunto agresor fue detenido por la Policía horas después del suceso en su casa, ubicada a escasos metros del establecimiento hostelero en el que se produjeron los hechos . Cuenta con antecedentes por lesiones, malos tratos y delitos contra la seguridad vial.

 

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