«No hay nada que se pueda comparar a la sensación de salvar una vida»

Pepe Viña, ayer en Gijón. / JORGE PETEIRO
Pepe Viña, ayer en Gijón. / JORGE PETEIRO

«En este viaje la pesca fue algo totalmente secundario. Jamás se me olvidará cuando noté que el chaval me empezaba a apretar la mano»

PABLO SUÁREZ GIJÓN.

Apenas unas horas después de aterrizar en España, Pepe Viña (Gijón, 1962) se sigue emocionando al relatar los detalles de cómo, junto con sus compañeros de viaje, lograron salvar la vida a otros dos buceadores en Florida. Hombre directo en el trato y curtido en mil campeonatos, la leyenda de la pesca submarina asturiana asegura que, a sus 56 años, vivió el domingo pasado la experiencia más especial de su vida. Es humilde. Quita hierro a su papel en el rescate y rehúye de hablar de una heroicidad. La realidad es que hay dos americanos que no seguirían vivos si no es por su sangre fría. Viña y su equipo los rescataron en aguas de Florida, donde la empresa del gijonés había organizado una expedición de pesca submarina.

-¿Qué fue exactamente lo que pasó?

-Fue el primer día que salimos a pescar. Cuando llegamos a mar abierto, me llamó la atención una barca que estaba fondeada sin nadie arriba y sin boyas. Pregunté al patrón del barco, pero tampoco me supo decir qué pasaba. Seguimos navegando en paralelo al barco para encontrar un punto donde tirarnos. Yo me quedé arriba organizando y ayudando a los chavales, pero no quitaba la vista de aquella barca. Debieron pasar como tres cuartos de hora hasta que pedí al patrón que nos acercásemos al barco a ver qué pasaba. No me quedaba tranquilo si no iba hasta allí para comprobar que todo estuviese bien.

-Y se cumplieron sus peores sospechas.

-Sí. Unos kilómetros más allá de la barca vimos a dos personas hacer la señal de socorro. Fuimos rápidamente para allí y, mientras el resto subía al mayor de ellos, yo le eché un cabo al chaval, que era el que peor estaba. Cuando le subimos al barco, rápidamente le quitamos el chaleco y las botellas e intentamos tranquilizarlo. Sin embargo empezamos a ver que se quedaba blanco, como sin pilas. No soy médico, pero por mi experiencia eso son los síntomas de una hipoxia a consecuencia del esfuerzo, así que lo apoyé en mi hombro y empecé a acariciarlo para que reaccionara. Le echamos agua, le quitamos el neopreno y conseguimos sacarlo.

-¿Cómo es que estaba usted en Florida?

-Era la tercera vez que iba. En esta ocasión vez como el primer viaje de la agencia que he montado con mi socio José Manuel Hidalgo, Cazasub Aventura. Organizamos viajes por todo el mundo para pescar y pasarlo bien haciendo lo que más nos gusta. El primero fue a Florida y mire... Estoy convencido de que fue el destino.

-¿Llegó a pensar que no los salvaban?

-Claro. Yo ya había visto esa situación otras veces. Cuando noté que el chaval me empezaba a apretar la mano y recuperaba el color... (Se emociona). Es una pasada. Salvamos dos vidas.

Seguridad y rapidez

-Imagino que después de haber estado casi una hora a la deriva, no se lo creerían cuando les vieron aparecer.

-Sí. No paraban de decir 'God bless you' (Dios te bendiga). De todas maneras, lo que deberían haber hecho es soltar el equipo y quedarse flotando, aunque fuera a la deriva. En esas situaciones, al material que le den. Vale más dejarse abrir para la mar y estar tranquilo. La seguridad es lo más importante.

-La importancia de reaccionar rápido.

-Claro. Yo es que en esos casos tengo mucha sangre fría. Si lo piensas un poco, te quedas.

-¿Es la primera vez que le ocurría algo así?

-Bueno, recuerdo otra ocasión, durante un Campeonato de Europa en Marsella. Habíamos salimos los días previos a reconocer la zona donde iba a tener lugar el campeonato. En una de esas salidas, tuvimos que socorrer a una persona que se había caído a las rocas. Yo le fui haciendo el boca a boca hasta puerto, pero ya estaba ahogado. No pudimos recuperarlo.

-¿Se arriesga mucho la gente en la mar?

-No lo sé. Lo importante es ser precavido. Hay siempre que exagerar, que no quede ningún detalle sin cuidar.

-Con tantos años en la mar, usted guarda muchas anécdotas. ¿Es esta la más especial?

-Sí. En este viaje la pesca fue algo totalmente secundario. Tanto para mí como para todos los que nos acompañaron. La sensación de salvar una vida no es comparable a nada. Es lo más especial que he hecho nunca.

-¿Cuál es el próximo viaje de Cazasub?

-Tenemos uno ya cerrado en Galicia, más cerca. Luego es posible que vayamos a Cuba. Siempre tuve ganas de pescar en esas aguas.

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