Reactivada la obra de la autovía a El Musel

Reactivada la obra de la autovía a El Musel
Trabajadores de las constructoras insertando pilotes junto al río para sostener la nueva estructura. / JOSÉ SIMAL

La constructura retoma uno de los tajos cerca del río Pilón después de ocho meses de paralización | Fomento continúa tramitando el modificado de los proyectos, pero ordena ir avanzando en la zona libre de tuberías y tendidos eléctricos

RAMÓN MUÑIZ / MARCOS MORO GIJÓN.

Sando y Copisa han retomado los trabajos para desdoblar la calzada entre Lloreda y Veriña y dejar así una autovía que funcione como primera pieza de los accesos a El Musel. Se trata de la obra pública más cara activada en el concejo, con un presupuesto firmado en 33 millones, pero que tropezó en enero con un imprevisto. El proyecto no recogía todo el entramado de tuberías, caminos secundarios, línea de ferrocarril, eléctricas, gaseoductos e infraestructuras preexistentes, lo que en el argot se conoce como «servicios afectados». O las dueñas de esas instalaciones no aportaron en su día toda la cartografía de las mismas o extendieron nuevas redes durante el tiempo que tardó el Ministerio de Fomento en transformar el proyecto en obra.

El problema es relativamente habitual en los tajos a desarrollar en entornos urbanos. La ley no obliga a Telefónica, HC, Enagás y el resto de grandes empresas a tener al día sus mapas y advertir de los cambios al Ministerio de Fomento. En consecuencia los proyectos se adjudican con previsiones que no siempre casan con la realidad del terreno a trabajar. En la misma zona, por ejemplo, cuando el Principado lanzó por primera vez la obra de acceso a la ZALIA se topó con una tubería de la que ArcelorMittal no le había advertido.

Tras ocho meses de parálisis, las adjudicatarias han vuelto al tajo. El Ministerio de Fomento afirma que las obras «siguen su curso normal». Según indica, «por un lado se están ejecutando actualmente los pilotes de una de las estructuras». Es la faena en la que se emplean Sando y Copisa estos días, cerca del río Pilón. Las cimentaciones y columnas que se levantan con ferralla y hormigón permitirán desdoblar el viaducto existente.

El ministerio ha ordenado así a las constructoras que vuelvan al trabajo en este punto dado que está a salvo del entramado de cables y tendidos problemáticos. La idea es que los adjudicatarios avancen mientras en los despachos de Fomento «se está trabajando en la tramitación específica que requiere la reposición de los múltiples servicios afectados (telefónicos, eléctricos, de gas y fibras ópticas, de abastecimiento y saneamiento)», según detalla la administración central.

Partes implicadas

El papeleo a librar es complejo e implica a varias partes. De un lado, están las constructoras que recibieron el contrato, a las que el ministerio paga para que, a su vez, se arreglen con las empresas titulares para mover las torretas, tendidos y tuberías. Del otro, las propias compañías, que prestan servicios regulados de cuyos cambios, en ocasiones, deben informar también al Principado.

Mientras el ovillo burocrático se desenreda, Sando y Copisa seguirán avanzando, pero en menos frentes de los que inicialmente tenían previsto. Ambas desembarcaron el verano de 2017 e imprimieron un ritmo alto, ejecutando unidades de obra valoradas en 6,6 millones antes del 31 de diciembre, lo que equivalía al 20% de toda la obra. El problema de los servicios afectados obligó a frenar y trabajar en los despachos, reduciendo a la mínima expresión la inversión en el primer semestre.

Fomento trabaja en desbloquear por completo la duplicación de estos 3,5 kilómetros mientras en paralelo supervisa el proyecto del vial de Jove. El 19 de julio, la Autoridad Portuaria remitió los documentos para que realice los ajustes pertinentes. Una vez corregido, el diseño del trazado saldrá a información pública para que los vecinos y el resto de administraciones hagan sus alegaciones. Solo después de analizarlas el ministerio hará la aprobación definitiva.

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