Recuerdos en forma de fotografía

Gijón a través de sus calles. Calles con historia
Antonio González Arias, del departamento de marketing de EL COMERCIO; Janel Cuesta, autor de la colección; Goyo Ezama, director general de este diario, y Luis Rubio, vicepresidente del Ateneo Jovellanos, durante la presentación de las nuevas entregas de 'Calles con Historia'. / J. PAÑEDA

EL COMERCIO publica diez nuevas entregas de la colección 'Calles con historia'

PABLO SUÁREZ GIJÓN.

Las mejores historias se escriben en grandes escenarios. A veces, sucede que los lugares juegan un papel clave a la hora de entender los hechos. Es en esos casos cuando, para disfrutar la historia, merece la pena sumergirse en la esencia de los espacios y las anécdotas de cada esquina. Bajo esta idea, EL COMERCIO, con el patrocinio de la Caja Rural de Asturias y Funeraria Gijonesa, publica ahora la segunda colección de 'Calles con historia', un recorrido fotográfico por la historia de Gijón a través de sus calles más emblemáticas, donde el avanzar de los años ha dado paso a historias sobre las que se edifica la identidad de la ciudad que hoy conocemos.

Diez entregas, nueve lugares y más de 500 fotografías. Janel Cuesta y su criterio, sus recuerdos y su innata capacidad para sentir lo que otros solo pueden ver han sido los encargados de conformar el contenido de la colección. «El mundo cambió más en 50 años que en los 500 anteriores. Todavía queda mucha historia que contar, pero aquí está un buen trozo de ella», dijo ayer en la presentación de las diez nuevas entregas, las cuales han llevado a Cuesta más de un año de búsqueda entre libros y archivos. Durante los doce meses, que separan la exitosa primera colección de esta segunda, Cuesta ha tenido que interrumpir su trabajo para despedir a multitud de amigos, algunos de ellos protagonistas de las historias que estaba recabando. «Joaquín Granda, Isaac del Rivero y Tini Areces eran amigos de los de verdad. Para ellos va dedicado este trabajo», afirmó emocionado.

Con el salón de actos de la Escuela de Comercio lleno, Cuesta comenzó, apoyándose en varias de las fotografías incluidas en la colección, a descifrar esta completa y exquisita obra que a partir del próximo 3 de febrero pasará a formar parte de las estanterías de un buen número de lectores. Para algunos supondrá descubrir un Gijón desconocido, mientras que para otros será un reencuentro fotográfico con la ciudad que define sus infancias.

«Este trabajo va dedicado a Tini Areces, Joaquín Granda e Isaac del Rivero», dice Cuesta La primera entrega, sobre Cimadevilla, estará disponible el próximo 3 de febrero

«Tuve muchos problemas a la hora de descartar fotografías y se han quedado muchas fuera por falta de espacio. Se ha hecho un gran trabajo de recuperación porque algunas imágenes estaban bastante dañadas por el paso del tiempo», destacó Cuesta, cuya colección comienza con dos entregas del barrio de Cimadevilla. «Fue muy complicado hablar de este barrio tan emblemático. Tiene mucha historia», confesó el autor. Pese a las dificultades relatadas por Cuesta, el resultado no puede reflejar mejor la esencia de una de las zonas más representativas de la ciudad. Fotografías del antiguo Patio de las Fieras, llamado así por las continuas discusiones de sus vecinos; de la antigua Fábrica de Tabacos, en la que llegaron a trabajar más de 1.900 mujeres, o de la archiconocida Casa del Chino, donde se asentó en los años 60 un hombre nacido en ese país asiático y que, estando de paso por Gijón, se enamoró de una vecina de Cimadevilla y decidió quedarse.

De generación en generación

Todos estos rincones guardan grandes historias que han ido pasando de generación en generación y que ahora quedan plasmadas en esta colección, «por si algún día los que las vieron ya no están».

No solo se retrata Cimadevilla. También la antigua calle del Marqués de San Esteban desde la que se veían las vías del tren o un campeonato internacional de natación en la antigua playa de Pando, en aquellos tiempos donde a Gijón llegaba un tren 'romántico' cargado de artistas por la genuina iniciativa del varietista Antonio Medio, son también parte del material que compone la obra. Imágenes cargadas de nostalgia y que son fuente inagotable de anécdotas y protagonistas. Juanín de Mieres y su ilusión por conocer Cuba, Manolo Carrizo y su canción 'Pescadores' o 'El Periquín' y aquella vez que evitó la cárcel gracias a un partido del Sporting y un traje de oficial.

«Si me pongo a contar anécdotas de cada uno tenemos para otro libro», sentenció Cuesta. Toda una declaración de intenciones.