Gijón sancionará el acoso y los «cánticos violentos» en las instalaciones deportivas

Vista panorámica del estadio de El Molinón. / ARNALDO GARCÍA
Vista panorámica del estadio de El Molinón. / ARNALDO GARCÍA

La normativa, aprobada ya por el Pleno, actualiza la que estaba en vigor desde 2005 e incluye por primera vez sanciones económicas

IVÁN VILLAR

El Ayuntamiento acaba de aprobar el articulado definitivo del nuevo reglamento de uso de las instalaciones deportivas municipales, que será sometido a información pública durante un plazo de un mes, tras el cual, si no recibe alegaciones, entrará en vigor de forma automática. La normativa sustituye a la que rige en estos espacios desde 2005 y además de adaptar su contenido «a la realidad actual» incluye por primera la posibilidad de sanciones económicas a quien incurra en incumplimientos de la misma.

Entre sus prohibiciones expresas destacan las de «utilizar cualquier medio de grabación de imágenes» en el interior de las instalaciones, salvo autorización expresa del Patronato Deportivo Municipal o cuando sean utilizados por los técnicos para registrar sus sesiones de entrenamiento, así como la de «exhibir pancartas o realizar cánticos ofensivos, violentos, de carácter racista o que inciten al desprecio de los rivales». A este último punto se añade otro similar que extiende esa prohibición a «cualquier manifestación que incite a actitudes violentas, machistas, racistas, sexistas, homofóbicas y transfóbicas tanto en el recinto deportivo como en las gradas». Entre las 89 instalaciones a las que se extiende el ámbito de aplicación del reglamento -piscinas, pistas polideportivas, boleras, pabellones e incluso circuitos de 'footing' como el Kilometrín y el Muro- se incluye el estadio de El Molinón.

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El texto clasifica las infracciones en leves, graves y muy graves y a la hora de determinar su graduación se tendrán en cuenta criterios como la intensidad de la perturbación causada «en la tranquilidad y el pacífico ejercicio de los derechos de otras personas o actividades, en la salubridad y ornato públicos y en el normal funcionamiento» de las instalaciones, la gravedad de los daños ocasionados en los equipamientos, la intencionalidad, el «grado de negligencia y riesgo para la salud y seguridad de las personas» y la reincidencia. Con independencia de la aplicación del régimen sancionador, se advierte de que el personal responsable de las instalaciones tendrá facultar para negar el acceso o expulsar de las mismas, «con requerimiento de la presencia de la fuerza pública si fuera preciso», a quienes a quien incumpla de forma reiterada las normaas, carezca de documento de acceso o presente uno que no se corresponda con su idenridad o «ponga en peligro con sus acciones la seguridad, tranquilidad o convivencia social de las personas usuarias».

Fumar en las instalaciones, no dejar libre la taquilla al finalizar la actividad, acceder a los espacios dedicados a la práctica deportiva con calzado o vestuario inadecuado, no usar gorro en la piscina, no ducharse antes de entrar a ella y empujarse, saltar o jugar alrededor de la misma si con ello se causan molestias o riesgo de accidentes, podrá considerarse infracción leve del nuevo reglamento, sancionable con entre 50 y 750 euros y con la privación del derecho de uso de las instalaciones en un periodo que puede oscilar entre un día y un mes.

Perturbar la convivencia

Consideración grave, con multa de hasta 1.500 euros y expulsión de entre un mes y un año, tendrán el maltrato al personal u otros usuarios, la perturbación «relevante» de la convivencia, impedir el uso de las instalaciones a otras personas, introducir animales -solo se permiten los perros guía- u objetos prohibidos, no abandonar la instalación una vez finalizado el tiempo de uso si eso impide el derecho de acceso de otros usuarios, bañarse con heridas o enfermedades contagiosas, verter en las piscinas líquidos o sustancias que alteren gravemente su calidad y no atender las instrucciones de socorristas y personal técnico.

Las infracciones muy graves son aquellas relacionadas con incumplimientos de la normativa de seguridad o la adopción de actitudes de acoso físico, moral o sexual a otros usuarios. También el maltrato a otros usuarios, cuando afecte a menores de edad o persona con discapacidad, o cuando se use la violencia. En esta categoría se incluye además incitar a actitudes violentas, machistas, racistas, sexistas, homofóbicas y tranfóbicas, «tanto en el terreno de juego como en las gradas». El castigo puede alcanzar los 3.000 euros y hasta tres años de expulsión.