«El ritual del puro es comparable a una cata de vino»

Roberto Mota, con un puro recién hecho. / CAROLINA SANTOS
Roberto Mota, con un puro recién hecho. / CAROLINA SANTOS

El maestro torcedor dominicano Roberto Mota sorprende a los clientes del estanco de la calle Corrida con una exhibición

ÁNGELA RODIL GIJÓN.

El dominicano Roberto Mota soprendió ayer a los clientes del estanco de la calle Corrida con una singular exhibición de torcido de puros, una técnica centenaria pero desconocida entre el gran público. «La gente me pregunta cuántos cigarros puedo hacer en un día y yo les digo que depende del ánimo. Sea como sea, no se puede perder la calidad del producto. Si se pierde calidad se pierden clientes», advierte. Mota trabaja para Tabacalera García, en República Dominicana, haciendo cigarrillos Vegafina desde hace 23 años.

Junto a él, Ricardo Navarro, del departamento de venta de Tabacalera, explica que de Vegafina se comercializan tres variedades en España: la línea clásica, que es la que está exhibiendo Roberto; F2, que son cigarros más intensos; y Vegafina Nicaragua.

Navarro va un poco más allá y relata cómo se debe fumar correctamente un puro: «Lo encendemos, cortamos y damos una calada sin necesidad de que llegue al pulmón. El sabor se extrae de la lengua. Metafóricamente, es un ritual comparable a una cata de vino. Los sabores dulces estarán en la punta de la lengua y los salados, ácidos y amargos se localizarán en la mitad y al fondo. Es algo que nos causa sensaciones y nos trae recuerdos: a vainilla y madera, por ejemplo».

«Fumar un puro es fumar tranquilamente», comenta Navarro, quien los diferencia del hábito de los pitillos, «que se fuman por ansiedad». «Hay puros que se fuman en veinte minutos, pero hay otros que se fuman en una hora u hora y media. El mercado de puros es un mercado de placer», añade. Para conservarlos, sugiere una cava a 16-18 grados y una humedad de 60-70%», concluye.

 

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