Rock, queimada y llambiotaes

Cenero. Algunos de los llambiotaes del concurso. / PALOMA UCHA
Cenero. Algunos de los llambiotaes del concurso. / PALOMA UCHA

El calor remitió y los juegos infantiles tomaron el protagonismo de la tarde. Vega debió suspender el pasacalles Contrueces, Vega y Cenero continúan con sus festejos y cenas de hermandad

JOSÉ LUIS RUIZGIJÓN.

Costó desperezarse ayer en Contrueces después de que los Stukas y La Cuarta Calle agotaran a los vecinos en la noche del viernes. Pero un barrio de jóvenes rockeros es capaz de sobreponerse a poco que brillen unas notas musicales como las de su primera sesión vermú a cargo de la Cuarta Dimensión. El prau de Los Pericones cogió ritmo y encaró la tarde con el ánimo que dan los juegos infantiles. «Tuvimos más de 60 chavales, repartimos regalos y de todo», explicó Eduardo Diéguez, presidente de la comisión de fiestas.

Los organizadores de las fiestas llevan tres años reinterpretando logotipos de Los Ramones, AC-DC y Guns N'Roses y vendiéndolos en gorras y camisetas para recaudar dinero con destino a las asociaciones Adansi y ELA de Asturias. No podían dejar pasar la oportunidad de subir al escenario a uno de sus grupos de rock locales. Sentencia2, que lleva más de 20 años sobre las tablas. Hizo un repaso por todo su repertorio, donde no faltaron las versiones de 'Let there be rock' o 'Whole lotta love', además de sus temas propios. El ambiente quedó en su punto para que la orquesta Ibiza continuara hasta las cuatro, «es la hora límite».

«Hemos llenado»

En Vega también comenzaron el día con la sesión vermú y aunque tuvieron que suspender el pasacalles por problemas técnicos, después de la misa dieron buena cuenta de la cena de hermanamiento. «Hemos llenado todas las plazas disponibles», aseguró Lorena Suárez, vicepresidenta de la comisión de fiestas. Con las fuerzas renovadas pudieron bailar toda la noche gracias a la incombustible actuación del grupo Cuarta Dimensión y BKV. Para poder seguir la fiesta, hicieron un paréntesis para tomar la tradicional queimada y la noche se alargó.

Cenero se lo tomó con calma y no retomó las fiestas hasta que por la tarde se recogieron los postres caseros para el concurso de llambiotaes. Un jurado formado por cocineros de diversos restaurantes seleccionó a los mejores. Con el orden alterado, tras los dulces dieron paso a la cena: bocadillos, hamburguesas y tortillas caseras abrieron el apetito para el reparto del bollu y la botella de vino. La Fiestona Eventos se encargó de que no cesara la música.