«Santos era monje y ayudaba a los demás»

Santos Blanco, durante su etapa en Locomía./
Santos Blanco, durante su etapa en Locomía.

La hermana del bailarín de Locomía fallecido en Gijón niega que muriese en la indigencia

MIGUEL ROJO

La familia de Santos Blanco, el exintegrante de Locomía fallecido la semana pasada mientras dormía en el Albergue Covadonga de Gijón, ha precisado a través de la agencia Efe que este no murió en la indigencia, sino haciendo aquello a lo que, como «monje», entregó su vida en los últimos años: ayudar a los demás. Su hermana Paulina confirmaba ayer lo publicado por EL COMERCIO, que su cuerpo fue hallado sin vida tras pernoctar el miércoles pasado en el Albergue Covadonga de Gijón, pero no porque atravesara una situación de precariedad, sino porque dedicaba su vida a la asistencia humanitaria. Según explicó su hermana, hace unos 13 años que Santos Blanco se centró en prestar su ayuda a los demás, y así fue como le sorprendió la muerte en Gijón. Según ella, pretendía asistir a «conocidos» que se encontraban allí para que pudieran abandonar las calles. «Mis padres eran muy religiosos y teníamos trato con los curas del barrio. Él empezó de monaguillo y siempre le había gustado ese mundo. Luego mi madre lo apuntó a una academia de baile y empezaron a llamarle de muchos sitios, acabando en Locomía», relató.

Blanco entró en 1992 en sustitución de Juan Antonio Fuentes, que había fundado el grupo en 1984 junto a varios diseñadores de moda, haciéndose muy célebres por su extravagante propuesta de vestuario y coreografías con abanicos al ritmo de temas de carácter tecnopop. Con ellos actuó en el célebre Festival Viña del Mar, pero ese mismo año Locomía anunció su separación. Tras esa breve etapa siguió bailando en Palma de Mallorca, hasta que su padre enfermó. «Se cansó del mundo del espectáculo y la muerte de mi padre le tocó mucho. Sentía que tenía que ayudar a otras personas y fue entonces cuando tomó el camino espiritual», explicaba ayer la hermana de Blanco. De ahí su paso por varias congregaciones y asociaciones de ciudades como Santander o Palencia.

A lo largo de los dos últimos meses era en un centro del madrileño barrio de Carabanchel, donde reside la propia Paulina Blanco, donde asistía a personas necesitadas, «ayudándo a rehabilitarles, a vestirles o a darles de comer». Y según ha podido saber este periódico, su intención era completar su formación religiosa para entrar a formar parte de la orden hospitalaria de San Juan de Dios. Paulina confirma que el contacto con la familia era regular y que los hermanos del exbailarín nunca habrían permitido que pasara necesidades. «Él tenía su sitio aquí en Madrid. De hecho, habíamos quedado a su vuelta de Gijón para comer», explicó. No tenían evidencia de que Blanco, que no era muy amigo de las consultas de los médicos, tuviera dolencia alguna. Según el informe de la autopsia que se le practicó, la causa de su muerte a los 46 años fue «natural», concretamente un trombo pulmonar. Según fuentes cercanas a la familia, Santos Blanco pasaba temporadas recorriendo el Camino de Santiago y socorriendo a quien lo necesitaba, incluso económicamente, y solía pasarse por albergues e instituciones solidarias por si necesitaban de sus servicios. El hecho de que otra de sus hermanas viva en Gijón podría haberle llevado al Albergue Covadonga a asistir a algún conocido.

Temas

Gijón

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos