El sector hotelero baja los precios ante la competencia de los pisos turísticos

Decenas de personas pasean por el Muro y hacen deporte en el carril bici, este fin de semana. / JOAQUÍN PAÑEDA
Decenas de personas pasean por el Muro y hacen deporte en el carril bici, este fin de semana. / JOAQUÍN PAÑEDA

El Consistorio dice que «no se puede hacer nada sin una ley estatal» ante una oferta de 2.285 plazas, tantas como de cuatro estrellas y 2.000 más que de apartamentos reglados

CHELO TUYA GIJÓN.

Alojarse en Gijón en un domicilio particular, comercializado como Vivienda de Uso Turístico (VUT) en los festivos punta de la próxima Semana Santa costará, en la modalidad de alojamiento completo para dos personas, no menos de 130 euros por noche. De hecho Airbnb, la principal plataforma de alquiler de viviendas privadas, apenas si tiene ya disponibilidad en la ciudad, para la que dice que «hay una demanda del 546%». Solo una pequeña buhardilla baja de los cien euros diarios. Pide 87. El resto de las pocas VUT aún sin alquilar ubicadas en Gijón oscilan entre los 131 y los 170 euros diarios, si se opta por centro o por vistas al mar, y de 150 al día en el extrarradio.

Clonar la experiencia, pero en hoteles, es posible por menos desembolso del que plantea el abanico de precios en que se mueven las VUT. Alojamientos de tres estrellas, y céntricos, tienen tarifas diarias para habitaciones dobles que oscilan entre los 78 y 87 euros. La máxima categoría de la ciudad, las habitaciones de cuatro estrellas, tienen disponibilidad a partir de los 107 euros y ninguno de los establecimientos que aún tiene opción de reserva en la principal central de internet, Booking, superan los 170 euros que pide una VUT. El cuatro estrellas más caro para pasar de Jueves a Domingo Santo en Gijón tiene una tarifa de 162 euros diarios. Y es céntrico y tiene vistas al mar.

De hecho, es más caro dormir en un barco. Pese a las quejas de los empresarios del sector turístico, avaladas por el Ayuntamiento de Gijón, un yate sigue apareciendo en Airbnb como opción de alojamiento turístico en Gijón. Y pide 124 euros por noche. Bastante más que un cuatro estrellas con opción de golf y spa: su tarifa para Semana Santa se queda en 106 euros diarios.

Una bajada de precios hoteleros que no tiene detrás la caída de ocupación. Si Airbnb dice que la demanda en Gijón para pasar la Semana Santa es del 546%, Booking certifica que los hoteles gijoneses están al 90% de ocupación para el fin de semana que arranca el jueves 18 de abril y concluye el domingo 21.

El ajuste de tarifas es la respuesta de los empresarios a la avalancha de las VUT. La oferta en la ciudad se ha disparado de tal forma que ya son 457 los gijoneses que han puesto en alquiler su vivienda para que sea utilizada por turistas. Son un 90% más que hace un año y suman ya 2.285 plazas, con una media de cinco plazas, aunque hay propietarios que llegan a admitir hasta 15 y 20 personas.

Competencia desleal

Su volumen es tal que casi alcanza la oferta de mayor categoría de la ciudad, las habitaciones hoteleras de cuatro estrellas. Según la última estadística de Divertia, la empresa municipal que gestiona la oferta turística y cultural de la ciudad, en Gijón hay 2.360 plazas de ese tipo en la ciudad. El crecimiento de las VUT las convierte en la segunda oferta de alojamiento de la ciudad en cuanto a capacidad. Paradójicamente, hay 2.000 plazas más de VUT que de apartamentos turísticos reglados: tiene Gijón 286 distribuidos en ocho establecimientos.

«Todo el sector turístico lleva mucho tiempo pidiendo que se regulen, pero sin conseguirlo», lamenta una de las principales afectadas. Cristina Cueto está al frente de Apartamentos Turísticos Capua y fue una de las primeras voces en advertir de la competencia «desleal» que supone la comercialización de domicilios privados como alojamientos turísticos. Una cuestión que ha puesto sobre la mesa ante la administración regional Otea, la patronal turística que aglutina hotelerías, hostelerías, campings y casas rurales.

«Los hoteles no nos oponemos a las VUT. No estamos en contra de ellas, todo lo contrario. Hemos luchado para que tengan un registro y estén regladas. Con lo que no estamos de acuerdo es con la alegalidad, con que cada uno haga lo que quiera», apunta el vicepresidente de Otea, Fernando Corral.

Una posición que comparte el Ayuntamiento de Gijón. El gerente de Divertia, Jorge González-Palacios, apunta que las VUT «son como Cabify o Uber, han venido para quedarse. No podemos luchar contra ellas, pero sí legislarlas». Una necesidad, sin embargo, que choca «con la falta del paraguas estatal».

Se refiere González-Palacios a la falta de una normativa común a todas las comunidades. En Asturias, el Principado creó en 2016 el Registro de VUT. Figurar en él, y cumplir una serie de normas, es un requisito imprescindible para comercializar un piso como alojamiento turístico, «pero no todos lo cumplen», reconoce el gerente de Divertia.

Los ayuntamientos, dice, «no pueden hacer nada. Necesitamos una ley que incluya tres pilares: trasparencia (saber cuántas hay, de quién son y dónde están), seguridad (nadie controla quién las utiliza) y fiscalidad». Porque, «ahora mismo, no compiten en igualdad de condiciones con hoteles y apartamentos», anota Jorge González-Palacios.

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