Semillas de futuro en el monte Deva

Los participantes, en la Viesca La Olla, con Gijón al fondo parcialmente tapado por los eucaliptos. / TAREK HALABI
Los participantes, en la Viesca La Olla, con Gijón al fondo parcialmente tapado por los eucaliptos. / TAREK HALABI

Cerca de mil personas plantaron otros tantos carbayos en la Viesca La Olla | La actividad organizada por el Jardín Botánico pretende recuperar las especies autóctonas de la zona y ganar terreno a los eucaliptos

JOSÉ LUIS RUIZ GIJÓN.

El monte Deva puede desde ayer respirar un poco más hondo gracias a los casi mil carbayos que replantaron otras tantas personas. Algunas incluso trajeron sus propios robles. «Me lo llevé a casa en Navidad y lo he estado cuidando desde entonces para traerlo hoy aquí a plantarlo», explicó orgullosa Sasha Rabassa que subió a Deva con sus padres. Como Sasha, 163 personas acudieron a la cita con el carbayo que habían recogido por Navidad en el Jardín Botánico, comprometiéndose a cuidarlo hasta que llegara el momento de plantarlo. Para los que no tenían espacio, o paciencia, el Botánico los cuidó por ellos y se los llevó ayer a la Viesca La Olla. Eran, en total, otros 900 robles que esperaban a primera hora ser adoptados.

«Todos los días lo hemos estado cuidando. Por el día lo ponemos en la ventana y por la noche lo metemos dentro de casa para que no se enfríe. Nos preocupamos mucho del árbol. Le voy a poner de nombre 'Sacafuera' porque lo sacamos y lo ponemos fuera todos los días. Cuando lo plantemos le haremos una foto y así ya podemos reconocerlo cuando volvamos. También le puedo poner mi nombre con una etiqueta», planificó Lucas López. La idea del Botánico es que se puedan hacer unas fotos geolocalizadas, que guarden las coordenadas, y así poder identificar cuál es el carbayo de cada uno, incluso años después.

El proyecto se lleva desarrollando por parte del Ayuntamiento y el Botánico desde hace cuatro años. «Lo que hacemos es recuperar zonas degradadas, este año es un espacio que estaba lleno de eucaliptos, seguida de la del año pasado. Y los dos primeros años fueron dos antiguos vertederos», explicó Miguel Rodríguez Acevedo, responsable de actividades medioambientales del Consistorio y el Botánico.

Mosaico natural

Para el año que viene está previsto eliminar la línea de eucaliptos, especie no autóctona, que actualmente tapa las vistas de Gijón desde la zona ayer replantada. «Ahora está horrible, pero cumple la función de proteger a los árboles recién plantados de los vientos del norte», aclaró Pedro Abello, jefe de unidad del Jardín Botánico Atlántico.

Una vez talados, quedará una vista despejada de la ciudad y lo más importante: una panorámica desde Gijón de un mosaico de colores, sobre todo en otoño, formado por acebos, abedules, carbayos, castaños, cerezos y perales. «Nos parece una idea estupenda, deberíamos seguir plantando hacia abajo para que desde la ciudad podamos tener unas vistas fantásticas de un bosque autóctono», afirmó el concejal Jesús Martínez Salvador. «Ese plan está en marcha, hay algún problema burocrático, pero se hará», aseguró por su parte la concejala Montserrat López.

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