La sentencia que exculpa a la profesora del San Miguel de abusos a un alumno es firme

Fachada exterior del colegio San Miguel, en el barrio de Pumarín. / JORGE PETEIRO
Fachada exterior del colegio San Miguel, en el barrio de Pumarín. / JORGE PETEIRO

La familia del menor que había denunciado a la docente no ha presentado recurso al archivo de la causa

P. SUÁREZ / O. SUÁREZ GIJÓN.

El pasado mes de noviembre, cuando se cumplían siete meses desde que la familia de un alumno del colegio San Miguel interpusiese una denuncia contra una de las profesoras del centro por un presunto delito de abuso sexual, la magistrada archivaba la causa al considerar que no existía evidencia de tal infracción por parte de la docente. Ahora, después de que la acusación particular haya descartado interponer recurso alguno, la sentencia cobra un valor definitivo, de tal manera que la profesora ha quedado exculpada con carácter firme de todo cargo.

Finaliza así un proceso que deja como principal damnificada a la maestra, la cual fue apartada de su trabajo por decisión del propio centro tras ser advertido el colegio de una posible relación con un alumno. Una medida cuya legalidad será ahora estudiada por un juzgado, después de la que propia docente decidiese querellarse contra el centro ante lo que consideraba un despido improcedente. Ni la dirección del colegio ni tampoco la familia acudieron inicialmente a denunciar ni a comunicar los hechos a la Policía ni a la Fiscalía, quienes tuvieron conocimiento por los medios de comunicación tras una rueda de prensa del entonces director. Se inició en ese momento una investigación de oficio que concluyó que no existía delito.

De hecho, la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) de la Comisaría de la Policía Nacional remitió un informe a la jueza señalando que, una vez investigado el relato del alumno sobre la presunta relación con la docente, no se habían apreciado indicios de criminalidad.

Sin embargo, dos semanas después, los progenitores del menor denunciaron a la profesora, lo cual motivó la apertura de diligencias en el juzgado de Instrucción número 2, que en ese momento se encontraba realizando las funciones de guardia. Meses después la magistrada del mismo llegaría a la misma conclusión: no hay delito ni indicios de criminalidad.

Por su parte, la profesora ha vivido el caso con absoluta discreción, rompiendo únicamente su silencio en una entrevista concedida a EL COMERCIO, en la que se mostraba tranquila y negaba «tajantemente» las acusaciones vertidas contra su persona y profesionalidad.

 

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