La siderúrgica duplicó su consumo de agua por las fugas

M. MENÉNDEZ GIJÓN.

La pérdida de agua que suponen las filtraciones del embalse de San Andrés de los Tacones son un verdadero problema para la factoría gijonesa de ArcelorMittal. Según datos de Cadasa, duplicó su consumo en un periodo de solo cinco años, pasando de 5,17 hectómetros cúbicos al año, en 2012, a 11,5, en 2017, «debido a anomalías en el funcionamiento de sus sistemas de tomas propias». Eso hizo que la siderúrgica tuviera que comprar importantes cantidades de agua a Cadasa, con el consiguiente gasto, a pesar de tener el embalse.

El caso es que el de San Andrés de los Tacones es un pantano que está próximo a cumplir el medio siglo de vida. La presa fue construida en el río Aboño por A. Álvarez y J. A. Bazán y las obras se terminaron el 31 de diciembre de 1970. Sus características principales son las de una presa levantada con materiales sueltos y una pantalla asfáltica que llega a los 22 metros de altura desde los cimientos. La longitud de la presa es de 434 metros y solo dispone de un desagüe y un aliviadero. El embalse ocupa un total de 54 hectáreas y tiene capacidad para 4,1 hectómetros cúbicos de agua procedente de una cuenca que tiene una aportación de agua media anual de 15.600 hectómetros cúbicos.