La sidra entra en la escuela

Inauguración del Aula de la Sidra en el Centro Integrado de Formación Profesional de Hostelería y Turismo. /AURELIO FLÓREZ
Inauguración del Aula de la Sidra en el Centro Integrado de Formación Profesional de Hostelería y Turismo. / AURELIO FLÓREZ

El centro de FP de Hostelería inaugura un aula dedicada a la bebida tradicional«Es la respuesta a una demanda histórica del sector, su inclusión en los estudios reglados», señala Celestino Cortina

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

El Centro Integrado de Formación Profesional de Hostelería y Turismo está de estreno. Ayer inauguró su Aula de la Sidra con un acto al que asistieron representantes de la hostelería y del mundo de la sidra, como Celestino Cortina y Daniel Ruiz, presidente y gerente de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Sidra de Asturias, y José Luis Álvarez Almeida, presidente de la patronal Otea.

La remodelación de este espacio corrió a cargo del despacho de arquitectura de Mamen de la Concha y Carmen Capelastegui. Fue la segunda la que explicó las actuaciones llevadas a cabo para obtener una zona de aula y otra dedicada al escanciado, con un tonel y dos mostradores, así como «un chigre de más de cien años de antigüedad», aseguró.

Los encargados de inaugurar este espacio fueron los alumnos Laura Ramos, Michelle Iza, René González y María Otero, que están a punto de finalizar el primero de los dos cursos de que consta su formación. Y lo hicieron escanciando abundante sidra para todos los invitados, que después pudieron disfrutar de una gran variedad de pinchos elaborados en las cocinas de la propia Escuela de Hostelería gijonesa.

«Queremos formar a los futuros profesionales del sector y que se reconozca su labor»

Este proyecto cuenta con el total respaldo de la DOP Sidra de Asturias. Celestino Cortina reconoció que «no podemos dejar en el boca a oído intergeneracional la formación de nuestros hijos». Por eso abogó por «saber manejar y presentar» la sidra ante los clientes, ya que «todos los grandes profesionales han sido autodidactas, lo que es una anomalía que tenemos la obligación de corregir». Convencido de que el Aula de la Sidra será «un vivero de profesionales y maestros sidreros», indicó que se trata de «un lugar donde se respira asturianía sin renunciar a otros productos. Es la respuesta a una demanda histórica del sector, la inclusión de la sidra en los estudios reglados del país».

Y en esa inclusión tuvo mucho que ver la Consejería de Educación y Cultura del Principado. Participó en la inauguración José Martínez Evaristo, coordinador del Servicio de Formación Profesional y Enseñanzas Profesionales, quien resaltó «el saber hacer de uno de nuestros centros integrados» en su labor por «conseguir trabajadores cualificados, que son indispensables para que nuestras empresas sean competitivas». Pero también celebró que el Aula de la Sidra sea «un proyecto abierto a la sociedad, lo que permitirá el desarrollo de algo tan nuestro como la sidra». Se mostró convencido de que proyectos como este ayudarán a que la cultura sidrera sea declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Si había alguien que no podía ocultar su orgullo por las dependencias que se inauguraban era María José Fernández, directora del centro, que lleva tiempo trabajando por la divulgación de la sidra. Esta aula es el colofón a esa labor, pues «es el momento de actuar y potenciar todo lo que tiene que ver con el mundo de la sidra». Ya hay un grupo de alumnos que está culminando el primer año con formación en la bebida tradicional y la directora reafirmó el objetivo del centro de «formar a los futuros profesionales del sector y que se reconozca su labor».

Las nuevas instalaciones permitirán, además, que los alumnos del ciclo de panadería, repostería y confitería mantengan el taller-tienda en el que ofrecen los productos que elaboran, pero también servirá para la enseñanza del análisis organoléptico de todo tipo de bebidas y productos. Finalmente, se utilizará para estudiar la sidra en todas sus dimensiones, desde los tipos de manzana hasta el escanciado.