«El siguiente paso es aplicar la realidad virtual a la formación que ofrecemos»

Julián Camus Bergareche, junto a una embarcación de Salvamento Marítimo. / DAMIÁN ARIENZA
Julián Camus Bergareche, junto a una embarcación de Salvamento Marítimo. / DAMIÁN ARIENZA

Julián Camus Bergareche, director del Centro de Seguridad Marítima Jovellanos de Veranes: «La escuela de gas licuado que creamos con Enagás está empezando a salir al mercado con sus cursos y creemos que dará mucho juego en el futuro»

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

Julián Camus Bergareche (Santander, 1965) se muestra ya adaptado a un despacho que le es reciente. Desde abril, es director del Centro de Seguridad Marítima Integral Jovellanos, una de las piezas clave de la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (Sasemar) en materia de formación. Hasta llegar a dirigir este centro, de referencia internacional debido a sus instalaciones y las titulaciones que ofrece, Camus -hijo del cineasta y escritor Mario Camus- estudió Náutica en su ciudad natal, ejerció de controlador en Tarifa y se desempeñó como jefe de la torre central de Salvamento de Santander.

-¿Tuvo dudas a la hora de trasladarse a Gijón?

-Sí, claro, pero no por venir al centro, sino de índole familiar por cambiar de domicilio... Ahora estoy satisfecho, con muchas cosas en la cabeza pero haciéndome al puesto. Aquí formamos a toda nuestra gente de la mar y a mucha otra que necesita alguno de nuestros cursos. Un trabajo muy diferente pero complementario al que tenía antes. Tantos años en salvamento sí que dan la claridad de ideas necesaria para saber qué necesita nuestra gente.

-¿Cómo valora los primeros meses?

-Bien, conocer la casa siempre ayuda a plantearte las necesidades del sector y aportar nuevas cosas. De todas formas, trabajar en este centro es fácil. Tiene muchos años a sus espaldas, la gente tiene una formación impresionante, ya sea instructor o administrativo y me facilitan mucho el trabajo.

-Comparte, por tanto, esa visión que sitúa al Centro Jovellanos como una referencia a nivel europeo.

-No es porque lo digamos nosotros, es así. Lo es por muchas circunstancias: aquí tocamos muchos asuntos relacionados con la mar o la industria, la supervivencia, tenemos los simuladores de navegación más modernos y, al final, todo eso no lo encuentras en ningún otro centro. Encuentras instalaciones muy buenas en extinción de incendios, otros con simuladores geniales y otros con grandes cursos de supervivencia en la mar. Pero todo junto en un solo bloque no lo hay. Aquí puede venir personal a formarse durante quince días y no hace falta que se mueva para hacer dos o tres cosas diferentes.

-¿Cuántas líneas de formación mantienen abiertas?

-Cursos, de memoria, no sabría decirte. Pero en formamos en varios grandes aspectos: extinción de incendios en buque e industria, supervivencia en la mar, luchas contra la contaminación marina... Hemos añadido hace unos años, además, el tanque de gas licuado, que en su día fue único y pionero en Europa y ahora ya hay otros centros que lo están implantando. Instruye a combatir situaciones de emergencia con este tipo de gas y ahora tiene una gran utilidad porque es el combustible del futuro.

-¿Cuesta adaptarse a la rapidez de los cambios del sector?

-Tienes que estar en el mercado, saber lo que es nuevo e interesa y adaptarte. Esto es un proceso continuo. Tienes que estudiar la infraestructura necesaria, preparar a los instructores, conseguir los materiales... En el mundo marítimo están surgiendo cosas continuamente y tenemos que adaptarnos y mejorar.

-¿En qué trabajan ahora?

-El siguiente paso es aplicar la realidad virtual a la formación que ofrecemos. Aunque tenemos dos simuladores de navegación que parecen realidad virtual, no lo son (ríe). Estamos viendo el mercado y preguntándonos qué puede ser interesante para nosotros.

-Este centro será sede en 2018 del XII Foro sobre Seguridad y Protección Marítima. Es la primera vez que se celebra fuera de América, ¿qué significa para la ciudad?

-El Foro todavía está en fase inicial. Está enfocado en la seguridad de las infraestructuras marítimas y cómo poder defenderlas de distintos ataque. Creemos que para Gijón supondrá la visita de unas 500 personas durante más de una semana. Vendrán de toda América Latina, Europa y Asia. Es un reto muy interesante y esperemos que funcione. Será en septiembre del año que viene.

-El centro comenzó siendo eminentemente marino y ahora ya se trabaja con muchos otros sectores. ¿Se está perdiendo esa vocación inicial?

-El núcleo principal sigue siendo marítimo. Tanto instructores como personal de dirección somos marinos y el futuro no puede ser más que marítimo. El que hayamos hecho instalaciones para industria, por ejemplo, se debe a que había espacio y no había muchos centros preparados para ello. La inercia nos llevó hacia allí pero tenemos claro que nuestro objetivo principal sigue siendo la mar.

Papel de la regasificadora

-En relación al gas licuado que citaba antes. ¿Sería interesante para el centro la puesta en marcha de la regasificadora?

-A primeros de este año firmamos un convenio con Enagás. Damos formación a sus empleados, que trabajan con gas licuado, en nuestras instalaciones y en las de la regasificadora. Así, en vez de ser dos instituciones distintas en este aspecto, hemos creado una escuela exclusivamente para ello, la International School of Natural Liquid Gas (ISNLG). Está empezando a funcionar ahora, ya hemos dado el primer curso piloto y estamos desarrollando otros tres. Estamos, además, saliendo al mercado y ofreciendo los cursos, lo que creemos que dará mucho juego en el futuro.

-O sea que, en otras palabras, sí que sería interesante que empezasen a funcionar.

-No soy quién para decirlo, pero imagino que sí sería interesante para todo el mundo. Aunque sea por la economía de Gijón. Pero desconozco totalmente en qué situación está, si te soy sincero. Sea como sea, tenemos mucha confianza en la marca de la escuela y su proyección.

-Los casos de salvamento son mediáticos y cuentan con el respaldo social ¿Es un orgullo para la ciudad contar con el Helimer?

-La vinculación y el sentimiento positivo hacia lo que hacemos es evidente. En el caso de Gijón, con mayor motivo. El centro está aquí, tenemos al Helimer y me consta que es un orgullo para la ciudad, así como para Salvamento Marítimo instalarse en un lugar así. Desde que se instaló el centro todo han sido facilidades y la vinculación con Asturias es de amor eterno y agradecido.

-¿Cuáles son los retos futuros?

-Seguir la línea y materializar proyectos. Seguir atrayendo congresos, renovarnos y apostar por la realidad virtual, ya que es el futuro en todos los ámbitos. La plataforma virtual para ofrecer cursos y material adicional de la red, por otra parte, también tenemos que potenciarla. Necesitamos ofrecer formación en todos los ámbitos. Y lo más difícil, claro, es mantener el nivel. Todo eso, que no es poco.