«La sociedad del siglo XXI necesita una educación diferente», dicen los expertos

Juan Carlos Menéndez Mato, director del centro asociado de la Uned; José Luis Carmona, coordinador de Extensión y Gerardo Fernández, codirector del curso, durante la inauguración de las jornadas. /  JOAQUÍN PAÑEDA
Juan Carlos Menéndez Mato, director del centro asociado de la Uned; José Luis Carmona, coordinador de Extensión y Gerardo Fernández, codirector del curso, durante la inauguración de las jornadas. / JOAQUÍN PAÑEDA

Aprendizaje a través de juegos, pizarras digitales o inteligencia emocional centran el curso de verano sobre innovación educativa de la Uned

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

Ataúlfo, Sigérico, Walia, Teodorico I... Durante décadas, miles de estudiantes a lo largo y ancho de la geografía española aprendieron de memoria la lista de los reyes godos. Un tópico de la enseñanza «decimonónica» que en la era de internet, en la que el conocimiento está al alcance de un clic, se contrapone al aprendizaje por proyectos, a la gamificación (aprendizaje a través de juegos), al uso de la pizarra digital y numerosas tecnologías y metodologías que, desde ayer, diversos ponentes exponen en el primero de los cursos de verano de la Uned, 'Cómo innovar en educación: centros innovadores y experiencias prácticas en el aula'.

El curso, cuya razón de ser es «concienciar sobre la necesidad de innovar para dejar de repetir un modelo de enseñanza anquilosado, decimonónico y anclado en metodologías pasivas que hace décadas debería haber cambiado», pretende asimismo otorgar las herramientas necesarias a los profesores para trasnformarse de transmisores de conocimientos a formadores de «alumnos proactivos que participan en su propia educación». Así lo asegura Gerardo Manuel Fernández González, codirector del curso, inspector de Educación y encargado de inaugurar las ponencias, convencido de que «la sociedad del siglo XXI necesita una educación diferente». Según Fernández González, este «cambio de paradigma se inició hace unos treinta años y está muy relacionado con los avances tecnológicos, que plantean distintas exigencias de cara al futuro».

Dado que «las profesiones de las próximas décadas aún no se han inventado, hay que educar en un pensamiento flexible, creativo y crítico». El objetivo es que los estudiantes «desarrollen una mente abierta hacia una educación permanente que les permita adapatarse a los cambios que van surgiendo, porque es imposible adelantarse a ellos». Fernández González advierte de que estas transformaciones pueden ir aparejadas de «un desfase muy grande entre los nativos digitales y la generación adulta, ajena a los canales de información que los primeros manejan con soltura para adquirir conocimientos». El mejor remedio para atajar esta brecha es unirse al cambio, aun como «inmigrante digital». Este fue el término que empleó la siguiente ponente, Marisa Fernández Álvarez, para referirse a los profesores «analógicos» que tratan de adecuarse a la situación e intentan eliminar esa diferencia. Pero, ¿cómo son los estudiantes actuales? La directora del centro de Educación Infantil Sagrada Familia, de Corvera, explicó que son «eminentemente visuales, inmediatos; multitarea. Son los hijos del clic y se comunican, comparten y aprenden en red. Eso significa que todo lo que les queramos enseñar fuera de eso va a ser difícil implantarlo». Una de las maneras de llegar a los alumnos es la 'coasociación': una suerte de aprendizaje bidireccional por el que el que el profesor se convierte en 'socio' del alumno, enseñándole una serie de conocimientos pero aprendiendo al mismo tiempo. «Si seguimos dando clases como las recibimos, como se daban hace veinte años, nuestros alumnos perderán el interés», alertó.

El libro, además de no ser la más atractiva a los ojos de quienes prácticamente han nacido manejando un 'smartphone', ya no es la única herramienta. Entre las abordadas ayer destaca la pizarra digital interactiva, que permite «meter el mundo en el agua» y «facilita, a través del juego, la introducción de materias como la lectoescritura, el ajedrez o la robótica. Introducir el juego en el aula facilita los procesos cognitivos y acelera el aprendizaje», dice Manuel Motilla, experto en gamificación que inaugurará, a las 10 de la mañana, la jornada de hoy.

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