La Soledad, muy bien acompañada

Ana González y Aurelio Martín, en la comida popular del barrio de Moreda. / D. MORA
Ana González y Aurelio Martín, en la comida popular del barrio de Moreda. / D. MORA

Pescadores y Cimavilla sacaron en procesión a la Virgen mientras el parque de Moreda se convirtió en merendero y El Coto premió el mejor pincho | Música, religión y gastronomía para despedir los festejos de un intenso fin de semana

MARLA NIETOGIJÓN.

La Virgen de la Soledad pudo sentirse ayer de todo menos lo que su nombre indica, pues dos barrios de la ciudad la acompañaron en procesiones muy emocionantes tanto por la mañana como por la tarde. Desde las 11.20 horas, vecinos de todas las edades del barrio de Pescadores, en Jove, se volcaron en una marcha acompasada por gaitas y tambores en la que procesionaron con la Soledad hasta el puerto de El Musel. Allí, el párroco José Manuel Álvarez ofició una misa cantada por el coro Villa de Jovellanos. Así, además de cumplir con la tradición, rindieron homenaje a todos los pescadores ausentes.

Después celebraron la habitual procesión marinera y una comida de hermandad y, al acabar, entregaron una placa conmemorativa a la vecina más longeva del barrio, Berta García, de 83 años. Por la tarde, hubo sesión de baile con Gabino Show, y juegos para niños con el mago Loco y el fantasma Manolín.

Los vecinos de Cimavilla también se rindieron ante esta Virgen y le dedicaron una misa cantada por el coro Voces de Cimavilla. Por la tarde, salieron en procesión por las calles del barrio. Pescadores y el Barrio Alto finalizaron así sus fiestas hasta el próximo año. Unos festejos que, en el caso de Cimavilla, se limitaron a los actos religiosos después de que la asociación vecinal decidiera suspenderlos en señan de protesta por «las excesivas trabas que nos pone el Ayuntamiento».

Quienes también vivieron un fin de semana movido fueron los vecinos de El Coto. Ellos dedicaron sus celebraciones a San Nicolás. Después de un parón de 30 años sin festejos, han vuelto con fuerza. Así lo aseguró el presidente de la asociación de vecinos, Christian Guisado: «No hubo nadie de El Coto en casa». Desde la mañana, actos religiosos, como la misa, o musicales, gracias a Monchy del Valle y sus mariachis, sacaron a la calle hasta a los más perezosos.

Al mediodía se procedió a entregar los premios del concurso de pinchos, bocados que tenían como condición indispensable tener como base la tortilla. La sidrería Les Neñes recibió el premio al mejor sabor. El pincho consistía en tortilla con cecina, queso de cabra y cebolla caramelizada. El premio al más original fue para la cafetería Papi y Mami. Era una tortilla hecha a base de hortalizas con salsa de queso Gamonéu y pimientos del piquillo. Por su parte, el voto popular decidió que el mejor pincho era el de El Xerrón. Una «simple tortilla» de patata pero, según los vecinos de El Coto, «con un sabor espectacular».

El barrio de Moreda también estuvo entretenido ayer. Los vecinos celebraron sus jornadas de convivencia con diversas actividades para todos los gustos. Tras la comida popular, a la que asistieron la alcaldesa, Ana González, y el edil de Izquierda Unida, Aurelio Martín, hubo juegos tradicionales como la rana o los zancos, e hinchables para los niños. Si en lo musical el sábado estuvo enfocado a los años 80, ayer la selección fue más variada: «Un 'dj' se encargó de poner música actual para los jóvenes y, a última hora de la tarde, Los Jimaguas encandilaron con sonidos procedentes de Cuba. Así, todos los públicos quedaron cubiertos», señaló la presidenta vecinal, Charo Blanco.