«Trabajar en el huerto me quita tres pastillas al día»

Jesús Molinero, junto a otros usuarios de los terrenos de Tremañes, mostrando plantas de tomate que han cultivado. / PALOMA UCHA
Jesús Molinero, junto a otros usuarios de los terrenos de Tremañes, mostrando plantas de tomate que han cultivado. / PALOMA UCHA

El desdoblamiento de la AS-19 obligará a los usuarios de los terrenos de cultivo de Tremañes a abandonarlos en diez días

MARLA NIETO GIJÓN.

Rodrigo Lorenzo tiene 86 años y, desde hace treinta, el huerto de ocio es su gran entretenimiento diario. El suyo es solo uno de los más de ochenta terrenos de cultivo que durante al menos tres décadas han estado labrando varios usuarios. Se trata de tierras situadas en la zona de Tremañes, que pertenecen al Ayuntamiento y que ahora se van a llevar por delante las obras de duplicación de la calzada entre Lloreda y Veriña, correspondientes al primer tramo de los accesos a El Musel.

El primer estudio informativo de este proyecto se remonta a hace 18 años. El protocolo de colaboración para construir los nuevos accesos al Puerto gijonés datan de diciembre de 2005 y en 2017 se puso la primera piedra del desdoblamiento de la AS-19. Los permisos ambientales se obtuvieron en febrero de 2007 y cuatro años después se sometió a información pública el alcance del desarrollo de esta infraestructura. Sin embargo, ninguno de los vecinos que utilizan estos huertos eran conocedores de las afecciones del proyecto y el pasado lunes, según relataron, «un encargado de obra vino y nos dijo que teníamos tan solo diez días para llevarnos todo. Puso dos estacas verdes y se fue».

El propósito de los usuarios fue que esa zona dejase de ser un punto «donde todo el mundo tiraba la basura». Según los vecinos, «nadie nos dijo nunca nada malo, al contrario. De hecho hace dos años vino la alcaldesa por aquí y hasta nos felicitó por lo bien que tenemos todo». Sin embargo, de repente y sin un aviso con margen suficiente, tienen que «recoger el tenderete» e irse. Y lo lamentan. «El huerto supone tres pastillas menos del médico», cifra los beneficios uno de ellos. Son conscientes de que la tierra no es suya y de que esto podía suceder. «Lo que pedimos no es no irnos, sino que nos den un poco más de tiempo, porque la siembra está a punto de recogerse». Jesús Molinero muestra los arbeyos en flor mientras José Acedo relata los planes que el encargado de obra les avanzó sobre el destino de los sembrados: «Nos dijo que van a construir una rotonda de la cual nosotros anteriormente no escuchamos nada en absoluto. No hubo ni siquiera un rumor sobre ello».

Para los usuarios, el Gobierno central «no lo ha hecho bien, porque ha permitido que la gente pierda dinero en siembra. Cebolletas, fresas, lechugas, tomates... ». Tienen hasta un sistema de riego por goteo que consiste en grandes bidones unidos por tuberías; también animales, desde perros que viven allí hasta pollos, conejos, árboles como manzanos o higueras... «Si nos hubiesen avisado en noviembre, por ejemplo, pues ya no habríamos comenzado la siembra, pero ahora es demasiado tarde y todo esto que tenemos aquí se echa a perder. No podemos trasplantar ya a estas alturas. Una vez que lo saquemos de la tierra no hay nada que hacer», lamentan.

Autovía con contratiempos

Las obras para el desdoblamiento de la AS-19 entre Lloreda y Veriña, una autovía diseñada para facilitar el acceso a El Musel y el polígono de la ZALIA desde la autovía del Cantábrico, cuentan con una inversión de 43,7 millones de euros. Los plazos de ejecución eran en un primer momento de 39 meses, pero las complicaciones que han surgido ponen en cuestión que pueda estar terminada a finales de 2020. Las obras arrancaron a principios de 2018 pero tuvo que pararse por problemas inesperados al encontrarse las empresas constructoras adjudicatarias -Sando y Copisa- tuberías y cables con los que no contaban.

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