El traficante que utilizaba una caña de pescar acepta tres años de cárcel

El acusado, ayer, en la Audiencia Provincial. / CAROLINA SANTOS
El acusado, ayer, en la Audiencia Provincial. / CAROLINA SANTOS

El acusado aceptó una condena de tres años de prisión y el pago de una multa de 10.000 euros.

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

El acusado de vender cocaína a través de la ventana de su vivienda del barrio de La Calzada, utilizando para ello caña de pescar, reconoció ayer los hechos ante el tribunal de la Sección Octava de la Audiencia Provincial y aceptó una condena de tres años de prisión y el pago de una multa de 10.000 euros. La fiscalía solicitaba inicialmente para J. A. M. P. una pena de cinco años de cárcel, si bien apreció luego los atenuantes de confesión y drogadicción.

José Manuel Murciego, abogado del procesado, solicitará la suspensión de la condena durante la fase de ejecución de la sentencia. Sostiene que su cliente sigue un programa de deshabituación de sustancias estupefacientes.

«El intercambio se realizaba de una forma curiosa utilizando para ello una caña de pescar y una pelota de tenis. El morador de la vivienda, de 56 años, lanzaba la pelota para que los clientes introdujesen el dinero en su interior y así, una vez obtenido el precio convenido, les proveía de la sustancia solicitada lanzando la papelina o bien a través de la ventana directamente o nuevamente dentro de la pelota lanzada por la caña», explicó la Policía tras su detención.

El grupo de Estupefacientes de la Comisaría de Gijón estableció un dispositivo para la detención del inquilino de la vivienda y procedió al registro del domicilio. Localizaron dos básculas de precisión, tres papelinas con cocaína, dos cañas de pescar y nueve tabletas de hachís, así como 125 euros «producto de las ventas realizadas».

La cocaína intervenida, un total de 1,10 gramos, estaba valorada en 111 euros, mientras que casi un kilo de hachís valdría casi 6.000 euros en la venta al por menor.

Antecedentes penales

El arrestado contaba con antecedentes por delitos contra el patrimonio y tráfico de drogas. Según su letrado, en la actualidad se encuentra a tratamiento con metadona siguiendo un programa de deshabituación de las drogas.

El hecho de que confesase los cargos que pesaban sobre él y se declarase culpable evitó que se celebrase el juicio señalado en la Sección Octava de la Audiencia Provincial al que estaban citados como testigos los agentes de la Policía Nacional que se encargaron de la investigación para desmantelar este original punto de venta de droga del barrio de La Calzada.

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