Tras los pasos de Norman Foster

Imagen exterior de las viviendas unifamiliares de Somió por las que Longo y Roldán han recibido la nominación. / MARCOS MORILLA
Imagen exterior de las viviendas unifamiliares de Somió por las que Longo y Roldán han recibido la nominación. / MARCOS MORILLA

Un estudio de arquitectura gijonés opta al prestigioso premio Mies van der Rohe | Víctor Longo y Ester Roldán están nominados por un complejo residencial, con tres viviendas unifamiliares, construido en Somió

VÍCTOR TREVIÑO GIJÓN.

«Desde Gijón también se pueden hacer grandes cosas». Lo dicen y lo creen con firmeza. Son los arquitectos Ester Roldán y Víctor Longo, nominados recientemente al prestigioso premio Mies van der Rohe. Para ellos, el simple hecho de ser precandidatos a este galardón es «un sueño». Y representar a su comunidad autónoma, «una gran alegría». Este estudio de arquitectura gijonés se ha convertido en el primero de la ciudad con posibilidades de llevarse el premio que concede cada dos años la Fundación Mies van der Rohe. Desde su pequeño estudio con vistas al puerto deportivo, Víctor Longo y Ester Roldán trabajan codo con codo para sacar adelante todos los proyectos que van surgiendo. Es un esfuerzo que ya les ha granjeado otros reconocimientos, como tres veces el Premio Asturias de Arquitectura por el edificio de la Autoridad Portuaria de Gijón, un apartamento en Llanes y el Hotel Cae a Claveles en La Pereda (Llanes).

En esta ocasión optan a un premio europeo de gran prestigio que han ganado figuras como Norman Foster o Zaha Hadid. «En él participan obras de arquitectos de 36 países de toda Europa», explica Roldán. Su compañero matiza que «nosotros no decidimos presentarnos. La propuesta partió del Colegio de Arquitectos de Asturias, que presentó varias con la suerte de que una de ellas fue aceptada». La fundación, agrega, «intenta implicar de manera piramidal a los colegios de arquitectura de las regiones más periféricas, como puede ser el caso de Asturias, porque no quieren que sea un premio polarizado que solo ganen obras muy grandes de arquitectos muy potentes». Y para su asombro, hace dos semanas recibieron la respuesta de la fundación para comunicarles que estaban nominados. «Es también una alegría porque pone a Asturias en el mapa», confiesa Ester Roldán.

La obra que les ha llevado tan lejos es un complejo residencial ubicado en la parroquia de Somió. «Son tres viviendas unifamiliares con un edificio común para todas ellas», describe Víctor Longo. La complejidad, apunta, «era hacer un proyecto final que reflejase unidad, tanto a nivel compositivo como en funcionalidad, pero a la vez independiente. Aparentemente las ves y por fuera parecen separadas, pero por dentro están cosidas». Piscina interior, bodega y gimnasio son algunas de las zonas comunes que estas tres viviendas comparten. Roldán va más allá: «La idea era buscar la multiplicidad dentro de la unidad. Es como una metáfora de lo que es una familia. Cada miembro tiene mucho en común con el resto, pero a la vez es muy diferente».

Para este par de jóvenes arquitectos el premio ya ha llegado: «Somos muy conscientes de lo difícil que es llevarnos el premio. En las quince ediciones en las que ha sido concedido solo en tres lo ha ganado una obra hecha en España. Nosotros ya estamos muy satisfechos», sentencia Longo.

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