Unidas por la pérdida de un hijo

Un grupo de madres golpeadas por la misma tragedia sale adelante con su amistad | «Compartimos alegrías y penas. Nos levantamos las unas a las otras», aseguran estas mujeres, que urgen un protocolo en Asturias para pasar su tipo de duelo

Pilar García, Conchi Cuetos, Xana Benavente, Elena Cruz, María José Viña y Nelly Aza caminan entrelazadas por la calle Príncipe. / DANIEL MORA
Pilar García, Conchi Cuetos, Xana Benavente, Elena Cruz, María José Viña y Nelly Aza caminan entrelazadas por la calle Príncipe. / DANIEL MORA
MARCOS MORO / O. SUÁREZ

Tienen entre 40 y 67 años, son mujeres, residen en Gijón y todas ellas se conocieron después de pasar por el dolor extremo de perder un hijo de forma prematura como madres. Una tragedia que las cambió para siempre y obligó a poner el contador de la vida a cero. Son Pilar García, Conchi Cuetos, Xana Benavente, Elena Cruz, María José Viña y Nelly Aza, a las que se suele unir también Emy Fernández. Sus caminos se encontraron para intentar sobrellevar mejor su duelo, pero lo amistad surgió y se han vuelto inseparables.

«Nos somos un grupo de terapia, pero nos levantamos las unas a las otras. Tomamos un café cuando podemos o quedamos para comer o cenar. Reímos mucho y compartimos vivencias de la familia de cada una. Como el nacimiento de mi nieta pequeña, de los niños de Xana... Alegrías y penas, todo entra», explica María José Viña, quien ejerció el pasado martes de anfitriona de la reunión de madres en su domicilio de la calle Príncipe. A María José se le detuvo el tiempo en junio de 2014 cuando recibió la noticia de que su hijo Víctor, de 22 años, era una de las víctimas mortales de un choque múltiple en Cabezón de la Sal (Cantabria) cuando viajaba en su coche camino de Santander. En el siniestro también murió Julián, amigo colombiano de su hijo y tres años más joven.

«Muere tu marido y te quedas viuda. Faltan tus padres y te quedas huérfano, pero te muere un hijo y te quedas...», enumera María José, quien está recibiendo mucho apoyo de las demás ante la cercanía del juicio por el accidente de tráfico que le cambió para siempre la vida. Será el próximo 28 de marzo en Torrelavega. También le ha ayudado a volver a salir a flote la heladería que puso junto a su otra hija en agosto de 2018 y, sobre todo, sus dos nietos.

Del grupo que han formado Elena es quien lleva la batuta en los encuentros y el pegamento loctite que las une. Elena perdió en octubre de 2011 a su hijo pequeño Humberto cuando éste tenía 16 años. Un vehículo le atropelló cuando cruzaba a pie por la avenida Príncipe de Asturias en las inmediaciones del polideportivo de Pumarín. Todos sus sentimientos y las pautas que encontró para seguir viviendo en los meses posteriores a la tragedia los plasmó en un libro de autoayuda que lleva por título 'Mi vida sin ti'. Después vino un programa de radio que duró tres años y más tarde una segunda publicación, 'Besos al cielo', una recopilación de testimonios de otras personas que han pasado por el mismo trauma y han logrado reconectarse a la vida.

Rechazo al «pastilleo»

Elena, que gracias a las redes sociales presta asesoramiento a muchas madres en su misma situación por todo el planeta, reclama en nombre de las seis un protocolo de ayuda específico en Asturias para el duelo que supone la pérdida de un hijo y rechaza «el recurso al pastilleo», en algunos casos prescrito de por vida, para anestesiar el dolor. «Te sientes muy perdida y sola cuando te sacude una tragedia así al no existir un protocolo. Cada uno reacciona y sobrevive como puede. El duelo por tu hijo se vuelve una parte de ti. No lo superas, pero aprendes a vivir con ello. Yo intento que las personas que pasan por esto no se queden ancladas y vuelvan a entrar en el juego de la vida. Porque la vida no se detiene ni por nada ni por nadie», añade.

La única hija de Nelly Aza, María, se suicidó con 33 años. Una muerte, recalca, con «el estigma añadido de la enfermedad mental» . Nelly y su marido protagonizaron en vida de ella una dura lucha para conseguir la incapacitación por sentencia de su hija, con trastornos alimentarios graves, para que quedase internada en un centro que garantizase su salud y nutrición.

La benjamina del grupo es Xana Benavente. Su hijo Mel de 4 años falleció atropellado en el cruce de la calle Las Industrias con Los Andes, en La Calzada. Asegura que su experiencia con el psicólogo fue frustrante. «No sentía conexión con él, porque es una persona que no pasó por lo mismo que tú estás sufriendo». «En mi caso la forma de empezar a salir adelante fue tener más hijos. Así llegaron Miguel (4 años ) y Mael (3) que nacieron después de lo que sucedió a su hermano Mel», explica. «El miedo de que te vuelva a pasar lo mismo con los otros está ahí», reconoce.

Pilar García y Conchi Cuetos perdieron a sus vástagos por enfermedad. Pila r a su única hija con 12 años por un cáncer de huesos y Conchi a un hijo de 43 años por un infarto en 2015. Ambas están muy agradecidas por haber sido acogidas en un grupo en el que todas hablan de sus hijos fallecidos «en presente».