Urbanismo estudia si la residencia del campus cumple los requisitos para sumar otra prórroga

Explanada junto a la Escuela de Marina Civil, donde está proyectada la residencia. / JOAQUÍN PAÑEDA
Explanada junto a la Escuela de Marina Civil, donde está proyectada la residencia. / JOAQUÍN PAÑEDA

El director de la Politécnica pide que, si el proyecto falla, la alternativa que se elija tenga un respaldo «unánime» y añade como posibilidad la Casa Paquet

IVÁN VILLARGIJÓN.

Los técnicos municipales han empezado a estudiar la documentación remitida por la empresa adjudicataria del proyecto para la construcción y explotación de una residencia universitaria en el campus, para determinar si cumple con los requisitos exigidos por el Ayuntamiento para concederle una nueva ampliación del plazo de inicio de las obras. Principalmente se trata de dilucidar si es capaz de cumplir aún con la obligación contractual de poner en marcha el equipamiento en octubre de 2020. Esto es, dentro de tan solo catorce meses, a pesar de que en la parcela aún no han comenzado siquiera los primeros movimientos de tierras. «Tenían que presentar unos papeles y ya lo han hecho. Ahora hay que estudiarlos para saber si se concede o no esa prórroga», apuntó ayer la alcaldesa, Ana González, durante una visita a la Feria de Muestras. «Estas decisiones deben tomarse con responsabilidad y conocimiento. La documentación ya ha llegado y ahora alguien tendrá que valorar técnicamente si lo que dicen esos papeles corresponde a lo que les ha exigido el Ayuntamiento».

Esta misma semana el concejal de Desarrollo Urbanístico, José Luis Fernández, advertía en cualquier caso de que, de concederse, sería ya «la última prórroga. No habrá más». El contrato de concesión formalizado el 3 de junio de 2016 contenía en sus cláusulas claros requisitos en lo que respecta a los plazos del proyecto: la empresa debía solicitar la licencia de obras en un plazo máximo de seis meses y la apertura de la residencia no podía postergarse más de 36 meses. De acuerdo con esas condiciones, el equipamiento debería llevar ya un mínimo de dos meses y medio funcionando, pero ni siquiera se ha puesto la primera piedra en la parcela reservada para su construcción, anexa a la Escuela de Marina Civil.

En septiembre del año pasado la junta de gobierno aceptó la solicitud de la empresa concesionaria para que el plazo de 36 meses para la puesta en marcha de la residencia solo computara desde el 3 de octubre de 2017, dado que como consecuencia de la tramitación del nuevo PGO hasta esa fecha no recibió la licencia definitiva de obras, pese a haberla solicitado dentro del periodo acordado. El nuevo límite quedaba fijado en octubre de 2020, que es el mismo que regirá aunque el gobierno municipal acceda ahora a concederle una nueva prórroga, pues esta solo afecta al plazo para el inicio de las obras. «La residencia tendrá que estar ejecutada en esa fecha de todas todas», remarcó José Luis Fernández. La labor de los técnicos municipales es comprobar si la documentación presentada hace creíble la posibilidad de construir en poco más de un año un equipamiento que según el proyecto inicial tardaría tres años en levantarse. La alternativa, admitió hace unos días la alcaldesa, sería sacar una nueva licitación para que otra empresa tome las riendas, si bien la regidora no aclaró si sería en el mismo emplazamiento u otro.

Pesimismo en el campus

En la Universidad son pesimistas sobre la posibilidad de que la actual concesionaria cumpla con el contrato. Lo admitía hace unos días el rector y lo hace ahora también el director de la Escuela Politécnica de Ingeniería, Juan Carlos Campo. «Hubo un momento en el que tuvimos la residencia casi al alcance de los dedos y se daba ya por hecho que iba a empezar su construcción, pero desde hace unos meses las opciones van disminuyendo. Mientras no se certifique la defunción del proyecto siempre hay esperanzas, aunque todo anticipa que, salvo milagro, este puede ser ya el tercer proyecto fallido», lamentó.

Campo se muestra reacio a hablar de nuevos escenarios mientras la concesión en vigor siga «sobre la mesa». Apunta de hecho que «la ubicación actual para la residencia nos parece estupenda». Añade no obstante que «si fracasara y hubiera que replantearla, también lo veríamos bien», siempre bajo la premisa de que cualquier otra opción que se elija cuente desde ese momento «con una defensa unánime». Como alternativa admite no ver con malos ojos la opción de aprovechar para este fin las instalaciones de la Universidad Laboral donde estaba prevista la construcción de un hotel de cinco estrellas, si bien recuerda que eso supondría dar entrada a las negociaciones a un tercer agente, que es el Principado.

Añade también como posibilidad utilizar como alojamiento para universitarios la Casa Paquet, si finalmente no prosperan los planes para utilizarla como albergue de peregrinos. Junto a las características del propio edificio, destaca su simbolismo, por el importante papel que tuvo Julio Paquet en el desarrollo del campus de Gijón. «Encajaría muy bien en el ámbito universitario», apunta.

Los grupos de la oposición tampoco son optimistas sobre la viabilidad de la actual concesión. El portavoz de Ciudadanos, José Carlos Fernández Sarasola, considera de hecho que debería rescindirse «ya» y «no seguir dándole vueltas a esta opción, viendo que hasta ahora la empresa no ha sido capaz de hacer nada». En su opinión, «la opción más viable ahora mismo es la Universidad Laboral».

La misma postura mantiene el PP, que cree que la concesión de una prórroga para el inicio de las obras sería «una huida hacia adelante» y convocar otro concurso para levantar un edificio desde cero «sumaría cuatro o cinco años más a algo que es urgente para potenciar e internacionalizar el campus». Yolanda Huergo, de Podemos, apunta que «sin las debidas garantías, otra prórroga no sería la solución» y considera que la opción de la Laboral «podría estudiarse». También IU ve ahí «un espacio idóneo», al tiempo que lamenta que el anterior gobierno dejara sin resolver esta cuestión. El portavoz de Foro, Jesús Martínez Salvador, pide esperar «a ver si se resuelve favorablemente lo que estaba previsto» antes de plantear «nuevos escenarios». Vox se suma a quienes piden la residencia «cuanto antes» y añade como ubicación alternativa el edificio de Tabacalera.

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