Valle sopla velas en su museo

La comisaria de la exposición enseña una representación de un bisonte pintado por Evaristo Valle. /AURELIO FLÓREZ
La comisaria de la exposición enseña una representación de un bisonte pintado por Evaristo Valle. / AURELIO FLÓREZ

El Evaristo Valle celebró una fiesta de cumpleaños, con tarta incluida, para homenajear al artista que le da nombre | La pinacoteca organizó una visita guiada para conmemorar el aniversario del pintor

COVADONGA RODRÍGUEZ GIJÓN.

Evaristo Valle, del que ayer se cumplían 145 años de su nacimiento, es conocido sobre todo por sus obras pictóricas, pero poca gente sabe que también se dedicó al arte de la palabra. En este campo no tuvo demasiado éxito; incluso hay una leyenda que dice que tras las pocas ventas que Valle cosechó con una de sus novelas, el autor decidió tirar el resto de ejemplares al mar. Sin embargo la historia no es exactamente como se cuenta. El artista decidió guardar las novelas en su estudio y utilizarlas cuando necesitaba alimentar el fuego de la chimenea.

Este fragmento y muchos otros momentos importantes de la vida de Evaristo Valle fueron descubiertos al público que se acercó ayer al museo para celebra el cumpleaños del pintor con una visita guiada de la exposición 'Valle y los maestros', que permanecerá abierta hasta el 30 de diciembre.

La comisaria de la muestra, la doctora en historia del arte Gretel Piquer, guió a los asistentes por las pinturas que componen la exposición treinta lienzos y dibujos pertenecientes a la Fundación Museo Evaristo Valle, Museo Bellas Artes de Asturias, colección Banco Sabadell, Muséu del d'Asturies y colecciones privadas- en los que se puede observar una influencia muy clara de grandes artistas. «Valle tuvo como referentes a grandes pintores, pero no tuvo maestros propiamente dichos», explicó Piquer.

La visita transcurrió por diferentes salas en las que los asistentes pudieron disfrutar del cuadros del artista con influencias de autores muy variados. Un recorrido desde la prehistoria -el autor tuvo acceso a un estudio de 1919 sobre la cueva de La Peña de Candamo- hasta artistas contemporáneos que en ese momento no se encontraban en galerías o museos, pasando por pintores clásicos como Velázquez, El Greco y Rembrandt hasta otros más modernos entre los que se encuentra, Van Gohg y Cézanne entre otros.

Para conocer estos artistas Valle tuvo que viajar a diferentes lugares como Madrid, Toledo y París-donde trabajó como litógrafo-. «Es cierto que el pintor padecía agorafobia pero nunca estuvo tanto tiempo encerrado como se dice, durante toda su vida se movió mucho», afirmó.

Uno de las salidas, todavía no confirmada, que Evaristo Valle podía haber realizado, consistiría en un viaje a Roma, donde se cree que el artista disfrutó del arte de Sandro Boticelli. «En la serie de las 'Vírgenes' que el asturiano pintó después de la guerra civil se pueden apreciar influencias claras del artista italiano. La Virgen deja de ser solo un trono e interactúa con el Niño», aclaró Piquer. Lo más probable es que este viaje se realizara durante el tiempo en el que Valle vivió en Francia, tras la Exposición Universal de París de 1900, a la que también acudió Nicanor Piñole. «Puede que ambos artistas viajaran juntos a Roma pues eran amigos desde la infancia», apuntó la historiadora de arte.

Como colofón todos los asistentes pudieron celebrar el 145 cumpleaños de Valle soplando las velas y con un trozo de trata en su memoria.

 

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