Los vecinos de Gijón piden una «intervención urgente» para mejorar la seguridad en los parques

Los vecinos de Gijón piden una «intervención urgente» para mejorar la seguridad en los parques

La «descentralización» de la atención a toxicómanos, la poda de las zonas más apartadas o la reforma de los espacios son algunas de sus propuestas

PABLO SUÁREZ / ÓSCAR PANDIELLOGIJÓN.

«Un problema real que precisa de soluciones urgentes». Los vecinos de zonas como El Coto, Laviada, El Llano o el propio centro de la ciudad demandan una intervención del Ayuntamiento de Gijón que ayude a frenar la conflictividad en los parques, en su mayoría causada por algunos usuarios pertenecientes a centros de desintoxicación o ayuda a personas en situaciones desfavorecidas. «Nuestro problema no es con estos centros, cuya labor es, en la gran mayoría de los casos, encomiable. Nuestras quejas se centran en algunos usuarios, que lejos de agradecer los servicios que se les proporcionan, convierten el barrio en un punto de venta de droga y un lugar inseguro para los vecinos», aclaran desde El Coto, uno de las zonas que más activamente demanda un cambio que termine con la problemática.

La presencia del centro Mil Soles en las inmediaciones del parque ubicado en la calle Quevedo ha provocado que algunos de sus usuarios más conflictivos «tomen por completo» la zona y ésta haya dejado de ser un lugar «agradable» para que los padres acudan con sus hijos. «Muchas veces nos amenazan o intentan agredirnos», relatan los vecinos, quienes han interpuesto demandas contra algún usuario.

Sin embargo, pese a que las reuniones con representantes del Consistorio han sido constantes en los últimos meses, consideran que «no es consciente de la dimensión del problema» y por tanto no ha implementado las soluciones «drásticas» que la situación demanda y que, insisten, en ningún momento pasan por el cierre del centro.

Concretamente, lo que estos proponen es algo similar a lo que ya se hiciera con el centro de metadona en la época de Óscar Piñera como presidente vecinal. «En aquel momento, el problema se solucionó descentralizando este servicio y creando una red que recorría Gijón surtiendo de esta sustancia a las personas que lo precisasen», explican sobre el servicio denominado 'metabus'.

De llevarse a cabo esta opción, aseguran que los usuarios problemáticos no se concentrarían en un solo punto, sino que estarían repartidos por diferentes zonas, lo cual «facilitaría mucho» su identificación y control. «En nuestro caso, consideramos que el centro Milsoles no es capaz de asumir tal cantidad de demanda, y es por eso que esta saturación desemboca en conflictividad a pie de calle», aluden.

Esta propuesta nacida en El Coto es contemplada con cierta reticencia desde otro de los barrios en los que se ha perdido definitivamente el 'control' de los parques. «No sé hasta que punto eliminaría el problema», opina Florencio Martín, presidente vecinal de Laviada, donde usuarios del Albergue Covadonga han protagonizado situaciones realmente violentas en los últimos meses. Estos individuos han conseguido que un gran número de vecinos decidan no acudir al parque por miedo a sus reacciones, «imprevisibles». Para Martín, y en este punto si se muestra de acuerdo con los vecinos de El Coto, el Ayuntamiento debería involucrarse inmediatamente en la situación y trabajar para su pronta solución.

Otro de los lugares problemáticos es la plaza de Europa, una de las zonas verdes más céntricas de la ciudad, donde los problemas de convivencia «fluctúan dependiendo de la época», según reconoce Maite Martín, presidenta de la asociación de vecinos Jovellanos, de la zona centro. Estas últimas semanas, las complicaciones han venido de la mano de un vecino lituano que pernocta junto al centro de salud Puerta la Villa. Así, el 24 de junio agredió sexualmente a una viandante poco antes de las once de la noche. Solo unos días después, también en la plaza de Europa, este mismo hombre amenazó con dos cuchillos a tres personas.

«Es difícil lidiar con estos problemas. En muchas ocasiones vienen ligados a temas de drogadicción y es lógico que a veces haya inseguridad por parte de algún vecino», añade Martín. Respecto a la aplicación de medidas concretas, la líder vecinal señala que, en muchas ocasiones, pequeñas actuaciones de Parques y Jardines ayudan a mejorar la situación. «Antes la gente más conflictiva se situaba por la zona del museo, pero una poda del entorno sirvió para que mejorara el asunto», explica.

En el parque de la calle Saavedra también se vive una situación similar. La proliferación de pintadas en comercios de la zona y la presencia de basura y restos de botellas se han convertido ya en algo habitual en la zona. «No es raro ver a grupos de gente bebiendo alcohol cerca del parque infantil. Muchos padres prefieren no llevar a sus hijos al parque», afirma un vecino de un edificio aledaño.

La Serena se renueva

Sin embargo, después de una larga lucha, la otra cara de la moneda es la de los vecinos de El Llano, quienes han podido ver como una de sus zonas verdes más emblemáticas vuelve a recuperar, poco a poco, su antigua vida. El parque de La Serena, que durante los últimos tiempos fue foco de problemas de convivencia, riñas y tensiones, completó este último año una reforma integral que ha ayudado a recuperar la normalidad. «La reforma ha contribuido, claro. En principio, hemos conseguido lo que nos proponíamos: integración y devolver el parque a su uso lúdico y de barrio», sostiene Arancha Sánchez Villa, de la Asociación Sociocultural de La Serena. Con la reforma, que se alargó durante algo más de un año, se eliminaron los «puntos oscuros» del parque: aquellos con poca visibilidad en los que se reunían grupos de personas para «crear malestar, ensuciar y generar problemas a los vecinos».

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