Los vecinos de Laviada pedirán más presencia policial por la inseguridad

Un momento de la reyerta del domingo, en el parque de Teodoro Cuesta. / JOAQUÍN PAÑEDA

«Volvemos a las andadas», lamentan tras la pelea en el parque Teodoro Cuesta, que se saldó el domingo con un herido y dos detenidos

AIDA COLLADO GIJÓN.

La solución no es sencilla. De llegar algún día no podrá ser superficial. Cuando las protestas vecinales y el incremento de la presencia policial aumentan la presión sobre los indigentes que se concentran en determinado parque, muchos se van a otro lado. De Severo Ochoa, a la plaza de Europa. De la plaza de Europa, a la calle Mieres. De la calle Mieres, donde todavía hay banderas rojas colgadas de las ventanas en protesta por su presencia, a Teodoro Cuesta. Y vuelta a empezar. La durísima pelea de ayer en este último parque, que se saldó con dos detenidos y un herido ingresado en el Hospital de Cabueñes, ha evidenciado lo que los vecinos de la zona ya sabían: «Volvemos a las andadas» en el barrio de Laviada. El presidente de la asociación de vecinos, Florencio Martín, informó ayer de que solicitará sendas reuniones con los máximos responsables de la Policía Local y Nacional, con el objetivo de que se incremente la presencia policial en la zona. También pretende mantener un encuentro con el concejal de Seguridad Ciudadana, Esteban Aparicio, y ver «qué pueden hacer» desde el Ayuntamiento. Pero es consciente de que sus esfuerzos, a largo plazo, corren el riesgo de ser, de nuevo, inútiles.

«En su día nos concentramos y pedimos que derruyesen las naves donde se juntaban. Lo hicieron. Pedimos que aumentase la presencia policial. Lo hicieron. La cosa mejoró, pero hoy volvemos a estar igual. El problema sigue siendo el mismo, aunque cambie temporalmente de ubicación», reconoce Martín. Pone nombres al conflicto: «Alcohol y drogas». Y sabe de lo delicado del asunto: «Son gente que tiene derecho a estar en un banco, como cualquiera, no se les puede echar porque sí». Cuando el consumo hace de las suyas y se produce algún altercado -en el peor de los casos, como el de este fin de semana, en el que un hombre resultó gravemente herido en un ojo- «es cuando la Policía puede intervenir. Pero ya es demasiado tarde».

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