Una veintena de edificios y solares en estado de abandono ponen en riesgo a Cimavilla

Una veintena de edificios y solares en estado de abandono ponen en riesgo a CimavillaGráfico
Estado actual del inmueble de Tránsito de Atocha, 5.

El Ayuntamiento, que reconoce la situación, revisará los inmuebles y notificará a Vipasa y los propietarios para evitar incidentes

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

Al menos una veintena de edificios y solares de Cimavilla se encuentran deteriorados y en estado de abandono. La mayoría de los inmuebles están deshabitados, algunos de ellos son de titularidad pública y otros de propiedad privada, pero para los vecinos del barrio alto, todos tienen un denominador común: constituyen un peligro. El Ayuntamiento reconoce esta situación, pero asegura que las responsabilidades de seguridad, salubridad y ornato recaen sobre los propietarios. Tras el derrumbe, en la madrugada del pasado domingo, del edificio situado en el número 5 de la travesía Tránsito de Atocha, ha anunciado que revisará los expedientes de los inmuebles en situación de abandono.

EL COMERCIO ha tenido acceso al informe que la asociación vecinal puso en conocimiento de la concejalía de Seguridad Ciudadana, el departamento de Disciplina Urbanística y la Junta de Seguridad, con objeto de comunicar la situación de deterioro o insalubridad que a su juicio presentaban numerosos edificios y solares de Cimavilla. En la última de las notificaciones, con fecha 24 de mayo de este mismo año, la asociación de vecinos Gigia hacía especial hincapié en el mal estado del inmueble ahora en ruinas.

Dicho informe se encuentra en manos del Ayuntamiento desde hace un año. En él se denuncia el mal estado de once inmuebles de uso residencial, uno de uso industrial, una fachada y cinco solares, además del edificio ya derruido. Seis de las viviendas son de titularidad pública y pertenecen a Viviendas del Principado de Asturias (Vipasa), la empresa encargada de la gestión del parque público residencial en la comunidad autónoma. Son los edificios ubicados en la calle Eladio Velarde, 13; calle de la Soledad, 9; plaza Periodista Arturo Arias, 5; calle Francisco Fernández Álvarez, 4; calle Atocha, 10 y calle Vicaría, 2. El resto son de titularidad privada.

Aparicio: «No vamos a usar el dinero de los gijoneses para facilitar la especulación»

Según el catastro, la construcción más antigua -el almacén situado en la calle Escultor Sebastián Miranda, 6- data de 1830. El resto fueron construidos entre 1890 y las primeras décadas del siglo XX. De entre los inmuebles de titularidad pública, una gran mayoría fueron reformados en 1993.

Preguntado por el estado de los inmuebles, el concejal de Seguridad Ciudadana, Esteban Aparicio, aseguró ayer que la ejecución de las obras necesarias para mantener las construcciones en las condiciones de seguridad, salubridad, accesibilidad y ornato; así como realizar los trabajos de mejora y rehabilitación que requiera esta obligación es responsabilidad de los propietarios, sean éstos públicos o privados. «Se maneja una relación de inmuebles situados tanto en Cimavilla como en otras zonas de Gijón donde hay edificios incluso en peor estado», explicó el edil, quien sostuvo que estos expedientes denunciados por los vecinos y otros «en los que se ha requerido a la propiedad para que realice obras se encuentran en tramitación». Algunos de ellos, señaló, podrían llegar a la ejecución subsidiaria de las obras por parte del Ayuntamiento, el último recurso ya que «no vamos a facilitar la especulación urbanística con el dinero de los gijoneses».

«En muchos casos no hay a quién multar ni sobre quién hacer reacaer los embargos preventivos»

La intervención municipal es el eslabón final de una larga cadena de trámites administrativos que comienzan con la notificación a los dueños del estado de la propiedad y el requerimiento, en caso necesario, de la ejecución de las obras pertinentes. En muchos casos, las multas no hacen efecto dado que «no hay a quién multar ni sobre quién hacer recaer los embargos preventivos». Aparicio apunta a «cuestiones de herencia» como una de las causas del abandono de los inmuebles de titularidad privada. Así ocurrió con el edificio del tránsito de la Soledad. La heredera renunció al patrimonio y notificó el nombre del nuevo propietario, a quien el servicio de Disciplina Urbanística dedicó sucesivas notificaciones a través del Boletín Oficial del Estado. Dado que hasta el momento no se ha podido contactar con él y parece ser que tiene su residencia en Puerto Rico, por este mismo medio se le notificará la situación de ruina en que se encuentra el edificio. Otro de los motivos que «ralentizan y encarecen los trámites» es el hecho de que gran parte de las fachadas de Cimavilla están catalogadas.

Dos peligrosos

Aparicio aseveró que en la ciudad no hay ningún edificio declarado en ruina, un acto administrativo que requiere el agotamiento estructural de la construcción (ruina física; es decir, que se vaya a venir abajo de forma inminente) o que el coste de reparación exceda el 50% sobre el valor total del inmueble (lo que se conoce como ruina económica). No obstante, reconoció que «hay por lo menos dos inmuebles aún más peligrosos» que el que se derrumbó el domingo, obligando a evacuar a 25 vecinos de cinco bloques de los alrededores de la plaza de la Soledad.

Los grupos municipales de la oposición se han pronunciado sobre el asunto. Consideran que el Ayuntamiento no está haciendo todo lo que está en sus manos para hacer cumplir a los propietarios sus obligaciones en materia urbanística y exigen responsabilidades. PSOE y Ciudadanos han registrado sendos ruegos y preguntas en los que solicitan información sobre el estado de los solares y edificios abandonados, así como los inmuebles con expedientes de ejecución subsidiaria ya iniciados. La cuestión se tratará hoy en la reunión de Urbanismo.

El Consistorio ya ha convocado una reunión con los vecinos en la que dará cuenta del estado de cada uno de estos expedientes, aunque Aparicio advierte que «este suceso no va a acelerar los trámites, que son muy complicados».

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