«No la vi venir. Cuando me di cuenta el cuerpo ya estaba debajo de la furgoneta»

«No la vi venir. Cuando me di cuenta el cuerpo ya estaba debajo de la furgoneta»
El acusado del atropello mortal de Piedad Chico, durante su declaración en el juzgado de lo Penal número 1 de Gijón. / AURELIO FLÓREZ

El conductor acusado del atropello mortal de Piedad Chico se enfrenta a una condena de dos años y siete meses de prisión

PABLO SUÁREZ GIJÓN.

«Conozco perfectamente la calle y sabía que había varios pasos de peatones, por lo que circulaba a una velocidad inferior a la máxima permitida. Aún así, no vi en ningún momento a la víctima hasta que noté un golpe, me bajé y la encontré debajo de la furgoneta». D. P. S., el conductor acusado del atropello que el pasado 22 de mayo de 2017 acabó con la vida de Piedad Chico, vecina del barrio del Polígono de Pumarín, declaró ayer de nuevo ante el titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Gijón y negó rotundamente haber cometido irregularidad vial alguna durante aquel fatídico día.

Días después del accidente, la jueza de Instrucción había dictado el sobreseimiento libre de las diligencias abiertas, eximiendo de toda culpa al conductor. Sin embargo, la Audiencia Provincial estimaba meses después el recurso interpuesto por la familia de la víctima, lo cual llevó a la celebración del juicio, que tuvo lugar en la mañana de ayer y en el que la acusación particular solicitó dos años y siete meses de prisión así como una indemnización de 49.000 euros para el acusado.

Por su parte, la defensa del conductor reclamó la libre absolución de su cliente, un parecer compartido con la Fiscalía, al considerar que la víctima irrumpió de forma «imprevisible» en la calzada y argumentando que no está probado que esta lo hiciese por el paso de peatones habilitado para ello. «Evidentemente, si la hubiera visto hubiera parado», esgrimió el acusado, quien dio negativo en consumo de alcohol y drogas en las pruebas realizadas tras el incidente, pero que en un análisis posterior de una muestra de saliva dio positivo por consumo de cannabis (9,4 nanogramos de tetrahidrocannabinol) en las horas previas al accidente.

Esta posible conducción bajo el efecto de las drogas es la base del argumento esgrimido por la acusación, quien da por confirmada que circulaba bajo el efecto de las drogas, pese a que el doctor que también declaró durante el juicio no se atrevió a garantizar que la cantidad detectada pudiese afectar a la conducción. «Si usted hubiera estado atento, Piedad seguiría viva», le espetó la letrada de la familia al acusado durante la vista, de la que tuvo que ausentarse algún pariente de la víctima, que no pudo soportar el relato de su muerte ante el juez.

En sede judicial se requirió también la presencia de la única persona que fue testigo de lo ocurrido. «El peatón estaba al lado del paso de cebra. Al principio pensé que era un niño por cómo se fue hacia la carretera», relató la mujer, quien confirmó que, tras percatarse de lo ocurrido, el conductor salió del vehículo «muy nervioso» y trató de socorrer a la víctima, por la que tampoco pudieron hacer nada los servicios de emergencias.