Los vecinos de la zona rural alertan de la «proliferación» de vertederos ilegales

Constantino Arias muestra un vertedero clandestino junto al camín de la Muria. / DANIEL MORA
Constantino Arias muestra un vertedero clandestino junto al camín de la Muria. / DANIEL MORA

Piden soluciones a largo plazo, como cerrar el paso a las parcelas más afectadas, para poner fin a unas prácticas que causan problemas de salubridad

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

Muchos caminos de la zona rural de Gijón, alejados de la vista de vecinos y Policía, se han convertido en los últimos años en auténticos vertederos clandestinos. Cada denuncia, trasladada por las asociaciones de vecinos a la Administración local, se atiende a través de la Unidad Ambiental de la Policía Local y de Emulsa, que se desplaza a los lugares indicados para retirar los residuos. Pero los vertidos ilegales, sin embargo, se siguen concentrando sistemáticamente causando problemas de salubridad y contaminación ambiental. «Es el cuento de nunca acabar. Muchas veces se limpia una de las zonas y a los pocos días ya la volvemos a tener llena de escombros. Hay que pensar en soluciones a largo plazo para que la zona rural no se convierta en un vertedero», explica José Ignacio Gómez 'Manín', presidente vecinal de Santa Bárbara.

Este poblado no es el único punto que se ha convertido en destino de todo tipo de basuras, que en muchas ocasiones son basculadas directamente de los camiones «sin ningún miramiento». Así lo detalla el presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de la Zona Rural Les Caseríes, Manuel González-Posada. «Toda la zona rural, en mayor o menor medida, tiene este problema. El perfil es el de una obra en casa que, antes de acudir a Cogersa, decide meter todos los escombros y muebles en un camión y se va a una finca abandonada para dejarlos. Los fines de semana es cuando más proliferación hay, cuando lo dejan todo hecho un asco. Hay que ponerle freno», indica el líder vecinal. Para Eusebio Ortega, líder de la asociación de vecinos de San Andrés de Los Tacones, el problema reside en los costes derivados de llevar los escombros al punto limpio para las pequeñas empresas y, en determinados supuestos, a los particulares y, ante todo, en el escaso civismo de los infractores. «Aunque sea por no hacer el viaje a Cogersa y que allí les cobren, muchos optan por dejarlo todo tirado en cualquier sitio», sostiene. La solución, en opinión Ortega, podría pasar por hacer gratuita para todos la descarga de escombros en el consorcio asturiano para así fomentar las buenas prácticas. «Porque subiendo las multas igual haces que algún infractor se lo piense dos veces, pero no puedes coger a todos», plantea.

San Andrés de los Tacones es una de las zonas más afectadas del concejo. Pese que la Policía Local «ya ha actuado en muchos de los vertederos denunciados», los camiones que se desplazan a la parroquia para bascular directamente sobre el suelo «sigue siendo habitual». El camín de la Reboria, la ZALIA o las inmediaciones del área recreativa de la parroquia son algunas de las áreas más afectadas. «En la Reboria tuvieron que poner unos topes para que no entraran a tirar más escombros. De todas formas, algunos van por caminos bastante abandonados donde el control el muy difícil», concluye Ortega.

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Ratas e insalubridad

Otra de las zonas más afectadas es Tremañes, donde durante los últimos meses se han acumulado numerosos expedientes por este tipo de vertederos. Constantino Arias, presidente de la asociación de vecinos San Juan Bautista, así lo cuenta. «En la zona de la Muria siguen tirando bastantes escombros. Desde el Ayuntamiento hacen lo que pueden, pero obviamente no pueden llegar a todo», lamenta. La presencia de ratas y la «insalubridad» son ya la tónica habitual en estos vertederos.

En la parroquia de La Pedrera la situación es similar. El camín del Picumil y la zona de Mareo de Arriba, concreta la asociación vecinal, son dos de los 'puntos negros'. «Aprovechan los callejones para tirar todo lo que les sobra de las reformas de las casas. Desde ventanas y escombros a muebles antiguos, es un desastre», explica Miguel Llanos

Esta falta de saneamiento, además, puede afectar a la seguridad ciudadana. Un ejemplo claro de ello es la nave de Carrocerías Miranda, que fue pasto de las llamas en octubre de 2016. Dentro de sus paredes se acumulaban toneladas de desperdicios y escombros. «Allí dentro ya limpiaron pero en sus inmediaciones se siguen acumulando escombros», advierte 'Manín'. En Santa Bárbara, además, ya se ha cerrado el acceso a una de las fincas en las que se almacenaba más desperdicios, algo que los vecinos piden ejecutar en el otro margen del camino. «Y que limpien antes de cerrarla, por favor», apostilla.

Este representante vecinal, además, solicita que en Santa Bárbara haya una mayor presencia de Emulsa en sus calles, un tanto «abandonadas» en comparación con otras zonas de la ciudad. «Muchas veces nos sentimos el vertedero de Gijón», lamenta.