16 vistas orales a la semana para un juez

16 vistas orales a la semana para un juez

La falta de medios humanos y materiales provoca la «saturación» de los juzgados de Gijón | Asociaciones judiciales y magistrados piden a la administración una gestión «más eficaz y justa» de los recursos

PABLO SUÁREZ GIJÓN.

«Muchos no sabemos lo que es tener vida privada. Con la situación actual o doblamos horas de trabajo o nos lo llevamos a casa». Son palabras de Luis Roda, juez decano de Gijón, que define la situación de los juzgados en la ciudad.

La falta de medios humanos y materiales, carencias largamente criticadas por las asociaciones judiciales, se ha agravado en los últimos años prácticamente al mismo ritmo que aumentaba el volumen de casos. «La mayor parte están saliendo adelante gracias al gran sacrificio de los jueces. Hacemos lo que podemos», dice el magistrado del Juzgado de lo Penal número 2, Luis Ortiz. Según los datos de 2017, los últimos publicados hasta la fecha, este juzgado dejó pendientes 266 casos, una cifra muy por encima de lo normal. «Este año vamos un poco mejor y no superamos los 50. No obstante, la falta de personal es evidente», explica quien la semana pasada celebró 16 juicios. «Nuestro trabajo tiene una relevancia que no está acorde con los medios de los que disponemos», sentencia. Ortiz se queja de una realidad que muchas veces tiende a ocultarse tras datos imprecisos o sesgados. Un ejemplo son las estadísticas nacionales que suelen situar a Asturias, junto con Extremadura, a la cabeza respecto a eficacia y fluidez. «Esto se debe a que la sociedad asturiana está muy envejecida, por lo que el nivel de litigiosidad es claramente inferior al de otras comunidades», argumenta.

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Extrapolar los datos a otros debates y alejarlos de la verdadera causa del problema supone quedarse en la corteza de una demanda, la de personal, que los números se encargan de justificar. Unos números que también dibujan una similitud con Oviedo respecto a volumen de trabajo, que no se ve reflejada en igualdad de medios. «Cada vez nos acercamos más a Oviedo en cuanto a casos y, sin embargo, nosotros continuamos únicamente con una sala de lo Penal», resalta el también magistrado Juan Carlos García, de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), sobre un caso concreto que el pasado noviembre ya obligó a suspender un juicio por violación. «Se necesita un magistrado más en la Sección Octava. Es algo que llevamos pidiendo años», dice García.

La celebración de juicios en esta sala precisa de tres magistrados. Actualmente, en Gijón hay únicamente tres. Cuando uno de ellos falla, las cuentas no salen. «Sumar un nuevo juez no implicaría tener a otro sin trabajar, sino que permitiría administrar más fácilmente el trabajo y evitar posibles suspensiones de juicios», aclara Virginia Otero, magistrada y portavoz en Asturias de la asociación Francisco de Vitoria.

Algo parecido sucede en el ámbito mercantil, donde el juzgado de Gijón casi iguala en casos recibidos a los dos de Oviedo. «La asignación de los recursos no está siendo racional ni eficiente. Hay juzgados que tienen cien casos y otros, con la misma plantilla, tienen mil», añade García. «No sobra decir que no todo se soluciona poniendo jueces. También es importante ampliar la plantilla de funcionarios, que acumulan una buena parte del trabajo», opina Roda.

«Desfase tecnológico»

El «desfase tecnológico» también afecta. «Esa digitalización judicial de la que tanto se habla no es verdad en Gijón. Por no tener, no tenemos ni conexión wifi», explica Ortiz. No se equivoca cuando utiliza la palabra 'obsoleto'. El sistema que venía utilizando el Palacio de Justicia, hasta que fue cambiado hace apenas un par de semanas, era el Windows XP, una versión de Microsoft lanzada a principios de siglo. «Cada expediente que hacemos supone un gasto de miles de papeles. Utilizamos herramientas como el fax por falta de medios tecnológicos acordes con la importancia de los casos que muchas veces tratamos», reivindica el magistrado-juez.

Ortiz se muestra muy crítico con lo que, reitera, no es una atención administrativa acorde a la responsabilidad que asume la institución judicial. «Si miramos a otras instituciones como, por ejemplo, la Agencia Tributaria, nos damos cuenta de hasta qué punto estamos descuidados. Hoy en día prácticamente puedes hacer la declaración de la renta a través del móvil mientras que nosotros seguimos emitiendo sentencias en papel», lamenta. «No quiero que me llamen pesimista, pero la situación no va a cambiar por traer más jueces. Hace falta una transformación más profunda. Deberíamos estudiar las normas de actuación actuales y, a través de ese análisis, buscar cambios que agilicen el proceso», apunta.

 

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