«Quienes vivieron de los votos de la mina nos han dejado tirados con los desahucios»

Herminio Torre, ante las casas de La Camocha. / ARNALDO GARCÍA
Herminio Torre, ante las casas de La Camocha. / ARNALDO GARCÍA

«No queremos que nos regalen las casas, sino que las vendan a un precio lógico o las arrienden por cantidades asumibles para los inquilinos»

PABLO SUÁREZ GIJÓN.

Se cumple un año desde que el presidente de la Asociación de Vecinos Vega-La Camocha, Herminio Torre, no piensa en otra cosa que no sea evitar el desahucio de las familias que habitan en el poblado minero. Tras conseguir frenar 25 de los 34 desalojos previstos, la mediación vecinal que encabeza se centra ahora en que cinco viudas de mineros y un extrabajador de Mina La Camocha no pierdan la que ha sido su casa durante más de treinta años. «Es gente que no sabía lo que era una subrogación y a la que, en su día, la empresa les dijo que no se preocupasen y que estuviesen tranquilos», defiende. Doce meses después de entrar en una guerra en la que nunca pensó que se vería envuelto, el tiempo sigue corriendo en contra. «Le debo mucho a esta gente. Les prometí que no les íbamos a dejar tirados», garantiza con el aplomo y la tenacidad que da la mina.

-¿Cómo está ahora la situación?

-Es un momento de incertidumbre, porque no sabemos cuándo ni cómo llegará la solución a este conflicto. Por suerte, estos últimos meses ya ha habido gente a la que la concursal ha vuelto a permitir pagar la renta de su vivienda con normalidad. Eso nos da esperanza. Si ese pago quedaba congelado, había muchas posibilidades de que se terminasen llevando a cabo los desahucios.

-¿Pensó que no habría solución?

-(Silencio). Pienso que pueden perderse batallas, pero no creo que vayamos a perder la guerra. Apelo a la sensatez y la humanidad.

-Las viviendas del poblado son prácticamente el único activo de Mina La Camocha que queda por vender.

-Sí. Lo vendieron todo. La mina tenía una maquinaria más que considerable, un taller mecánico importante y un lavadero de carbón que en su momento fue puntero. Todo eso ha servido para que la administración concursal pudiese administrar la deuda que había sido contraída.

-Según eso, es lógico que quieran vender las viviendas para seguir restando deuda.

-O no. La mina también tenía deudas con quienes trabajaron en la instalación. Esas personas, la mayoría de las cuales son arrendatarios de las viviendas, no han visto un solo euro tras el cierre. Yo entiendo que la concursal tenga que hacer su trabajo y que no sea tan fácil, pero están intentando echar de sus casas a gente que no ha visto un duro con todo esto, mientras alguno de estos gestores ha llegado a cobrar casi 300.000 euros. Han ofrecido las viviendas a precios totalmente fuera de mercado y se lo han hecho a gente que nunca dejó de pagar su renta.

-¿Ha accedido la administración concursal a negociar con ustedes?

-No. De hecho, una de las cosas que criticamos es su dejadez. Mantuvimos con ellos dos entrevistas, en las que les pedimos que entendieran la situación. Estamos hablando de gente muy mayor y con una paga muy pequeña.

-¿No lograron nada en esas reuniones?

-En un principio, pidieron entre 90.000 y 100.000 euros por cada vivienda. Después, en un alarde de elegancia, el juez del caso lo bajó a la mitad. Siguen siendo 50.000 euros por unas viviendas en condiciones muy precarias. En el poblado minero de Ciñera, en León, la Junta de Castilla y León consiguió que viviendas más grandes fuesen vendidas por 14.000 euros. Eso es lo que nosotros queremos para La Camocha. Son casos idénticos.

-¿Entonces?

-Lo que falla en este caso es el criterio de la concursal, que pretende echar a los inquilinos a la mínima de cambio. Hay que ser un poco más humanos. No queremos que les regalen las casas, sino que se las vendan a un precio lógico o que se las arrienden de forma que puedan asumir la nueva renta.

-¿No cree que les perjudica que algunas casas estén ocupadas por familias externas a la mina?

-Es cierto que hay gente que invadió las viviendas. No obstante, son personas también. Desde la asociación de vecinos vamos a tirar por todos. Si en un momento dado nos ponen trabas por esta circunstancia, el Ayuntamiento de Gijón deberá buscarle a estas personas una alternativa habitacional. Lo que no puede ser es que se quede gente en la calle.

-¿Ha sido este conflicto utilizado con fines partidistas?

-¡Hombre! Estamos en época de elecciones (risas). Es fácil disparar con balas de fogueo. Seguiremos insistiendo a los políticos para que tomen decisiones. Solo pedimos que actúen como en su día hizo la Junta de Castilla y León.

-La mina ha dado mucho a Asturias. ¿Sienten que les están dejando tirados?

-Totalmente. Piense que en Mina La Camocha llegamos a ser miles de trabajadores. Era una empresa muy importante en Asturias. Tenemos una memoria muy frágil en ocasiones. Hay que ser un poco más elegante. Al minero no se le está tratando como se trata a extrabajadores de otras empresas.

-Han expresado su especial decepción con partidos con raíces mineras como IU o el PSOE.

-Cuando esto comenzó nos dijeron que no nos preocupásemos. Luego quedó todo en agua de borrajas. El PSOE me ha decepcionado por completo. Todos ellos han vivido, en lo que a votos se refiere, de la minería. Es denigrante ver cómo ahora parecen no tener memoria.