«No viviría en otro sitio que Gijón»

Lucía Martiño, preparada para coger olas.
/PIR
Lucía Martiño, preparada para coger olas. / PIR

La doble campeona de España descansa en su ciudad aprovechando la Semana Grande antes de viajar a Francia para competir

PABLO A. MARÍN ESTRADA GIJÓN.

Para Lucía Martiño (Gijón, 1994) estar en la cresta de la ola no es una manera de hablar, es su forma de vida. Se subió con 11 años a una tabla de surf y no la ha abandonado. Doble campeona absoluta de España, compite en el circuito mundial y sus veranos son un abigarrado calendario de pruebas sobre la rompiente de los más diversos lugares del globo. Acaba de llegar de una de ellas en California, en una semana estará de nuevo compitiendo en Francia, para seguir en Marruecos y luego en octubre viajar a Chile y Brasil. Pero la gijonesa no ha querido perderse la Semana Grande de su ciudad, aprovechando unos días de descanso entre prueba y prueba. Una parada en casa que considera «necesaria para recargar pilas. El verano es muy movido, estoy fuera todo el tiempo. Me perdí todas las fiestas, el Carmín, el Xirin, pero ahora podré pasar estos días con mi familia y mis amigos», explica, aunque lamenta «no poder quedarme para los Fuegos por estar ya compitiendo».

Será tiempo para descansar con los suyos, pero también para entrenar. A Lucía le encantaría poder hacerlo en San Lorenzo, «pero parece que no están entrando muchas olas, como suele ocurrir en verano. Seguramente iré a Xagó o a Salinas. Y en los ratos libres, a ver aquí a la gente de la escuela de surf y a pasear por el barrio de L'Arena», afirma. A pesar de los rigores obligados de una deportista en pleno periodo de competición señala que algún capricho se dará: «Siempre que vengo me gusta comer en casa, tomar algún culín y también algún cachopo, y eso que después de venir de Estados Unidos -donde se come tan mal- quería cuidarme estos días, pero eso es imposible en Asturias (risas). Tienes que comer bien. ¡Menos mal que me quedo solo una semana!». Volver a casa y permitirse esos caprichos también forma parte del calendario de esta surfista profesional para quien «Gijón es mi ciudad, creo que no viviría en otro lugar del mundo, aunque cuando llevo aquí más de una semana ya necesito moverme, coger el avión a otro sitio, pero siempre con esas ganas de volver», asegura.

«Estoy viviendo mi sueño y compitiendo, ese es ahora mi objetivo», declara Martiño, quien no descarta, «en unos años, seguir viviendo del surf quizás de otra manera», cuando concluya los estudios de Dirección y Administración de Empresas que compatibiliza con su dedicación deportiva. Mientras tanto, sigue fiel al mantra que lleva tatuado, «Vive el momento» y del que dice «ese es mi lema. Aprovechar las oportunidades que estoy teniendo y vivir el presente, no pensar ni en el pasado ni en el futuro». Más o menos lo que se piensa deslizándose sobre su tabla. «Es difícil describir esa sensación de adrenalina. No piensas en nada cuando estás surfeando, solamente en que estás sobre la ola. Nunca volé, ni mi tiré en parapente o en paracaídas, pero supongo que la sensación deber ser muy parecida», sostiene.

De los inicios de ese vuelo recuerda «cuando era la única chica que surfeaba», una situación hoy muy distinta. «Cada vez hay más chicas y aunque sigue habiendo diferencias en los premios respecto a los chicos, se está cambiando». También le gustaría que cambiase la percepción hacia esta disciplina más allá de la imagen de «días de playa, en bikini, disfrutando: detrás hay muchísimo trabajo». En su caso, algo indisociable del sueño que ha elegido y del que no le gustaría despertarse: «Es el deporte que amo, no quisiera perder nunca esa esencia ni aburrirme de estar todo el día deshaciendo la maleta de un lado a otro y volviendo a casa».

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