El XXXIII Festival del botillo honra al mundo rural leonés

En primer término, los tres socios homenajeados Rubén Negral con sus padres, Zacarías Negral y Julita Álvarez. / JOAQUÍN PAÑEDA
En primer término, los tres socios homenajeados Rubén Negral con sus padres, Zacarías Negral y Julita Álvarez. / JOAQUÍN PAÑEDA

CH. T. GIJÓN.

Ruiforco de Torio, Santa Colomba de Curueño, las siestas en la tapia del cementerio con su tío Cundo, que le hizo creer que los muertos acudían solos a sus tumbas, y sus intentos de pescar truchas en el Curueño con su tío José «con escaso éxito». Y, sobre todo, un homenaje al mundo rural leonés, «que, como Asturias, sufre la despoblación y la falta de juventud». Esa fue la esencia del discurso ofrecido ayer por el colaborador de EL COMERCIO José Manuel Balbuena. Lo hizo desde su puesto de mantenedor del XXXIII Festival del Botillo que la Casa de León en Asturias celebró en su local social.

Allí, con presencia del concejal de Seguridad Ciudadana, Esteban Aparicio, y del socialista Ramón Tuero, se homenajeó a tres socios: El matrimonio formado por Zacarías Negral y Julita Álvarez, así como su hijo, Rubén Negral. Y se disfrutó del botillo.

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