Zambrano y Feijoo se dan la mano

Zambrano y Feijoo se dan la mano
Un alumno interviene en el acto de homenaje a María Zambrano. / Aurelio Flórez

El instituto de secundaria rinde homenaje a la pensadora por el Día de la Filosofía

MARLA NIETO GIJÓN.

«Solo la libertad, cuando se acerca, hace visible la esclavitud». Es la frase de María Zambrano que el alumno del bachillerato nocturno del IES Padre Feijoo, José Luis Cloux, eligió para la pancarta que luce en la fachada del centro y que da a la calle que lleva el nombre de la pensadora, fallecida en 1991. El instituto rindió ayer un homenaje a la ensayista con motivo del día de la Filosofía, que se celebra el próximo lunes 21.

En el encuentro estuvieron presentes la profesora, Mer Mediavilla, que se encargó de acercar la vida de la filósofa a los alumnos. También participó la periodista asturiana Isolina Cueli, que trabajó con la pensadora durante tres meses en 1981, en Ginebra. Mediavilla señaló que la principal aportación a la filosofía de la época por parte de la pensadora Zambrano, era lo que ella denominaba la «razón poética», idea con la que expresaba las vivencias que presenció debido a su situación política. «Destaca de ella su originalidad y la manera que tenía de combinar las preocupaciones con reflexiones», indicó.

Zambrano tenía una idea de la mujer como «construcción social», se alejaba de las charlas misóginas de filósofos como José Ortega y Gasset, defendía posturas de tipo existencial como la conciencia, el sentimiento de soledad o los sueños y contó a través de la Filosofía su forma de vivir la crisis sufrida a causa del totalitarismo del momento. «Yo no he vivido de ideas, sino de experiencias», decía Zambrano en aquel entonces.

La pancarta que luce en el IES.
La pancarta que luce en el IES.

Mediavilla calificó el encuentro como un homenaje a la filósofa y a todas esas otras mujeres que fueron importantes en su época y, sin embargo, «están hoy en día ausentes de cualquier manual de referencia».

Por su parte, la periodista Isolina Cueli, nacida en Priesca, relató su experiencia personal trabajando en la casa de María Zambrano como cuidadora de su primo enfermo, hace 38 años, en Ginebra. «Tenía que poner orden de horarios en la casa, ni Zambrano ni su primo cocinaban. Ella apenas dormía pero pensaba mucho, era muy especial», comentó en un tono emotivo. Cueli rememoró algunas de sus citas, como la que define su resentimiento al haber tenido que exiliarse: «por creer en los españoles perdí media vida». La periodista aseguró que gracias a esa experiencia amplió fronteras en su manera de pensar.