Adiós al ruido de fondo

Crean un sistema informático capaz de filtrar la mayor parte del ruido ambiental, y que un usuario de audífonos puede usar en toda clase de entornos

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Los sistemas de filtrado actuales hacen que la experiencia de uso de los audífonos no sea satisfactoria. BMAG/
Los sistemas de filtrado actuales hacen que la experiencia de uso de los audífonos no sea satisfactoria. BMAG

Un equipo de ingenieros trabaja en el desarrollo de un sistema capaz de filtrar el ruido ambiente de una forma similar a como lo haría el cerebro humano. Aunque todavía está en fase experimental, sus creadores esperan poder implantarlo en audífonos comerciales a lo largo de los próximos años y mejorar con él la experiencia de sus usuarios.

El cerebro humano tiene una gran capacidad para filtrar los sonidos que le interesan cuando están acompañados de otra clase de ruidos. Las gotas de la lluvia, el motor y el rodamiento de un coche, o simplemente el bullicio de un establecimiento. Los sistemas de filtrado artificiales no son tan precisos porque una de las características de estos ruidos es que nunca son exactamente iguales. Por eso este grupo trabaja en algoritmos bayesianos probabilísticos capaces de aprender, adaptarse y modular su funcionamiento para adaptarse al entorno acústico en el que se encuentran.

«El mal rendimiento de los actuales audífonos en lo que respecta al ruido es una de las principales razones por las que 6 millones de personas en Reino Unido que podrían usarlos no lo hacen», explicó Richard Turner, líder de la investigación. La solución, asegura, reside en la estadística. «Muchos ruidos se pueden reconocer al instante. Las gotas de lluvia chapotean en una superficie, el fuego crepita, la gente charlotea en una fiesta o el viento aulla. ¿Pero qué hace que estas denominadas texturas sonoras suenen como lo hacen? No hay dos sonidos de lluvia idénticos porque la manera en la que caen las gotas nunca se repite. Y, sin embargo, tiene que haber una relación estadística en los sonidos comparándolos, por ejemplo, con el crepitar de un fuego», explicó.

Su equipo cree que el cerebro agrupa distintos aspectos de estos sonidos a partir de sus experiencias previas con su estructura estadística característica. «Podemos modelar esto matemáticamente usando una técnica de razonamiento estadístico llamado inferencia bayesiana, y desarrollar los algoritmos informáticos que repliquen lo que hace el cerebro», afirmó Turner.

La idea de Turner es que, una vez implementado en audífonos, esta tecnología permita al usuario determinar en qué clase de ambiente se encuentra. En un coche, en una fiesta. Y que el sistema sea capaz de determinar qué ruidos son de fondo y por tanto evitables, y cuáles son relevantes. Otra de las ventajas de esta clase de técnicas es que el sistema puede aprender de la experiencia, y mejorar su funcionamiento con el tiempo.