Celulosa: mucho más allá del papel

Finlandia se centra en utilizar esta materia prima para aplicaciones en la industria textil, automovilística o farmacéutica

A.V.
Hilo creado en Finlandia con fibras de celulosa, extraída de pulpa de pino. Pekka Rötkönen/
Hilo creado en Finlandia con fibras de celulosa, extraída de pulpa de pino. Pekka Rötkönen

Los compuestos de última generación a base de celulosa están a punto de transmitirse comercialmente a muchas marcas. El objetivo principal es que esta fibra, creada a partir de biomasa a base de madera, reemplace tanto la producción de algodón, una carga para el medio ambiente, como la producción de poliéster, que requiere de petróleo para su elaboración. Un proyecto de investigación puesto en marcha por el Centro de Investigación Técnica VTT, la Universidad de Aalto y la Universidad Tecnológica de Tampere, los tres en Finlandia, pretende crear nuevos modelos de negocio y salvaguardar ecosistemas en Finlandia a través de productos de celulosa.

El objetivo del proyecto es desarrollar productos a base de celulosa que sean adecuados tanto para técnicas textiles como productos de consumo. Esta tecnología también podría encontrar uso en las industrias farmacéutica, alimentaria y de automoción.

"El proyecto de investigación ofrece la oportunidad de utilizar métodos de diseño para convertir la materia prima de celulosa en productos, servicios y negocios. Los diseñadores contribuyen al proyecto mediante la introducción de un método experimental de creación de prototipos, así como de capacidad de visualizar algo que todavía no existe. Esto nos permitirá tomar en cuenta la perspectiva de los consumidores en las diferentes etapas del programa", explica el profesor Pirjo Kääriäinen del Departamento de Diseño de la Universidad de Aalto.

Se espera que el desarrollo de estos nuevos productos y servicios requiera al menos un par de años. Los investigadores han calculado que las últimas tecnologías de procesamiento de celulosa podrían generar un valor de producción de hasta 3.000 millones de euros en las industrias forestales, textiles y de ingeniería mecánica finlandesa.

Este es uno de los dos proyectos estratégicos lanzados por Tekes, la agencia finlandesa de financiación de tecnología e innovación, destinada a transformar los negocios tradicionales finlandeses. Este proyecto recibió de Tekes casi 3 millones de euros de financiación para su etapa inicial de investigación, de 2013 a 2015 .

Según Kääriäinen, el diseño como recurso estratégico en la industria está, hasta ahora, relativamente poco explotado. Como método de trabajo, el diseño industrial aporta una perspectiva centrada en el usuario, con la apertura de nuevas e inexploradas posibilidades de explotación comercial de los materiales y de concepción de nuevos productos.

Así, los investigadores trataron de combinar el diseño finlandés con avances tecnológicos de última generación para crear, a partir de las características especiales de la celulosa, productos que contaran con las mejores cualidades del algodón y el poliéster.

Las primeras pruebas, realizadas por el equipo del profesor Olli Ilkkala en la Universidad de Aalto mostraron que el mismo ensamblaje de las fibrillas de nano-celulosa en la madera permite utilizarlo en la industria textil para obtener un hilo fuerte.

En el centro VTT han desarrollado un proceso industrial que produce hilos a partir de fibras de celulosa sin el proceso de hilado. "En el futuro, la combinación de diferentes métodos permitirá la producción de fibras individuales y productos textiles, incluso mediante el uso de la tecnología de impresión 3D", dice el profesor Ali Harlin del VTT.

Los productos textiles de algodón representan aproximadamente el 40% del mercado textil del mundo, y el poliéster supone prácticamente el resto. Actualmente, las fibras a base de celulosa constituyen un 6% del mercado. Aunque el algodón es resistente y cómodo de llevar, su producción es muy intensiva en cuanto a agua, fertilizantes y pesticidas químicos, necesarios para garantizar una buena cosecha.

Los investigadores calculan que, aproximadamente, de 5 a 6 millones de toneladas de fibra podrían ser fabricados a partir de los actuales residuos de tala de Finlandia, entre 25 y 30 millones de metros cúbicos por año. Esto podría reemplazar más del 20% del algodón producido a nivel mundial, y al mismo tiempo, reducir las emisiones de dióxido de carbono entre 120 y 150 millones de toneladas, así como la liberar suficiente tierra agrícola como para cultivar alimentos para más de 18 millones de personas. La desertificación, calculan, también disminuiría, aproximadamente en un 10 por ciento.