Elevan a 107 los muertos tras el alud de tierra en Guatemala

Los equipos de rescate buscando víctimas. /
Los equipos de rescate buscando víctimas.

Los socorristas han reanudado a contrarreloj las labores de rescate, aunque cada vez quedan menos esperanzas de hallar supervivientes

COLPISA / AFPGUATEMALA

Los socorristas han reanudado este domingo a contrarreloj las labores de rescate tras un enorme alud en Guatemala que hasta ahora ha dejado un saldo de 107 muertos y unos 300 desaparecidos, aunque cada vez quedan menos esperanzas de hallar supervivientes.

"El lema es que la esperanza es lo último que se pierde, pero conforme pasan las horas se desvanece la posibilidad de encontrar supervivientes", ha señalado Julio Sánchez, del cuerpo de Bomberos Voluntarios y portavoz del puesto de comando de rescate. "Aunque no descartamos encontrar personas con vida, conforme pasa el tiempo se hace más difícil esa tarea", ha insistido el socorrista.

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Sánchez ha subrayado que este domingo a las 22.00 hora local (04.00 GMT del lunes) terminan las 72 horas que son vitales para encontrar supervivientes, según las normas internacionales, pero ha aclarado que no van a paralizar las labores de rescate.

Un nuevo balance indica que 107 personas murieron en el corrimiento de tierras, otras 300 siguen desaparecidas y unas 175 se encuentran instaladas en dos albergues ubicados en la municipalidad y una iglesia evangélica en el centro del municipio de Santa Catarina Pinula, unos 15 kilómetros al este de la capital, donde se encuentra la comunidad afectada, el Cambray II. Sánchez ha señalado que 47 personas siguen sin identificar y entre las víctimas mortales figuran 26 menores de edad.

De acuerdo con el portavoz, en las tareas de rescate trabajan un total de 892 personas, que reciben el apoyo de 80 maquinas para quitar escombros en el lugar del desastre.

Muestras de solidaridad

Mientras tanto, el portavoz de los Bomberos Departamentales, Cecilio Chacaj, ha señalado que en las horas que llevan trabajando este domingo han rescatado otros dos cadáveres, el de una mujer y el de un hombre.

El socorrista ha apuntado que en el lugar del desastre sólo trabajarán los socorristas en labores de rescate, se prohibirá la entrada a voluntarios y familiares y el acceso a la prensa será restringido por la vigencia de un protocolo de seguridad.

Las muestras de solidaridad para los afectados no se han hecho esperar y miles de guatemaltecos se han volcado para donar alimentos, agua potable y otro tipo de víveres.

Este domingo, el papa Francisco también ha expresado su solidaridad con las víctimas del alud en Guatemala. A su vez, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, ha ordenado el envío de un contingente de 64 especialistas de rescate, apoyados por 16 perros entrenados en la búsqueda de personas soterradas entre los escombros. Los mexicanos son especialistas en tareas de rescate.

Escenario desolador

Mientras la solidaridad fluye, familiares y vecinos continúan en el proceso de enterrar a sus seres queridos en cementerios de varios lugares del país. Sin embargo, uno de los casos más emblemáticos es de una familia que perdió a nueve de sus miembros, los cuales serán enterrados este domingo en una aldea indígena del departamento de Quetzaltenango, unos 206 kilómetros al oeste de la capital guatemalteca.

Mientras tanto, en el cementerio local de Santa Catarina Pinula han sido enterrados con plegarias y cánticos cristianos cuatro miembros de otra familia compuesta por el padre y sus tres hijos de entre uno y cuatro años. "Somos hermanos en Cristo y hoy venimos a despedir a nuestros vecinos", lamentaba Lidia Archila tras participar en el acto religioso. Sin embargo, no todo es desolación para Archila ya que otros dos amigos, Sara de Valenzuela y su hijo Alex, sobrevivieron a la tragedia al ser rescatados por los socorristas con heridas leves.

En el lugar del siniestro, comienzan a sentirse olores fétidos por los cuerpos en descomposición, por lo que socorristas han comenzado a utilizar mascarillas y las aves de rapiña sobrevuelan el lugar.

El alud sorprendió a los vecinos en la oscuridad de la noche del jueves en una zona que ya había sido declarada de alto riesgo por estar asentada entre altas laderas y cercana a un río. En el lugar se pueden observar colchones retorcidos y muebles destruidos a causa de las toneladas de tierra que cayeron sobre las precarias viviendas.