El héroe asturiano del 'milagro de Durango': «En quince días vuelvo a Asturias»

El héroe asturiano del 'milagro de Durango': «En quince días vuelvo a Asturias»
Pulgar en el hospital de Durango donde estuvo ingresado recibió la visita de un amigo de Lena, Marco Aurelio Cañada. / E. C.

El lenense José Manuel Pulgar forma parte de una familia que creció con la mina

Alejandro Fuente
ALEJANDRO FUENTEMieres

José Manuel Pulgar, el superviviente asturiano del accidente de avión del martes en México, se recupera en casa de sus suegros en Durango. «Tengo todavía muchos dolores y me han dado calmantes, por lo que volveré a Pola de Lena en unos quince días», comenta desde el otro lado del Atlántico. Porque, asegura, tiene muchas ganas «de regresar a Asturias; quiero un poco de agua y volver a dormir tapado». Ahora, continúa, tiene tiempo para pensar en lo que sucedió dentro de ese aparato tras chocar contra el suelo: «No soy ningún héroe, hice lo que tenía que hacer, como otros que también ayudaron a la gente a salir de ahí». Sacó a su compañera de asiento, a unos niños y al propio piloto. «Colaboramos todos», decía convencido este minero del Pozo Nicolasa de Mieres.

Sucedió al igual que dentro de la mina cuando hay un accidente; todos colaboran y todos echan una mano por sus compañeros. Pulgar lleva dos décadas trabajando en la explotación minera del Área Sueros. Comenzó de ayudante de minero y fue subiendo de categoría: ayudante de rampla, picador, barrenista y, en la actualidad, vigilante artillero. Él y su familia conocen de siempre esa unión que se genera dentro de la mina porque también saben de sus tragedias. «Mi padre, José Manuel Pulgar, murió en 1989 dentro del Pozo Polio», comenta una de las hermanas del superviviente, Sigrid, quien trabaja en la mina, en el Pozo Santiago en Aller. Fue una fatalidad. «Él no debía de estar allí, pero lo llamaron porque no funcionaba una locomotora; detectó el fallo, pero se puso en marcha de repente y le arrebató la vida. Tenía 42 años. Por eso cuando supe del siniestro del avión pensé en lo peor, porque mi hermano tiene 43».

Son cuatro hermanos, todos vinculados con la mina. Adriano, el mellizo de José Manuel, quien también trabaja en Aller, como la cuarta hermana, Zulima.

Quienes conocen a José Manuel destacan de él que es una persona completamente desinteresada. Es un compañero muy querido y apreciado en Nicolasa y «muy bromista, siempre con una sonrisa en la boca». Es aficionado al parapente y en México tiene una preocupación, su compañero vigilante. Son dos, y dependen uno del otro para las vacaciones: «Quería regresar cuanto antes para poder darle el relevo en el trabajo», decía Sigrid.

Infierno en llamas

El lenense se ve un poco sobrepasado por la atención mediática suscitada. Pulgar se disponía a regresar a Asturias en el vuelo 2431 de la compañía Aeroméxico. Lo hacía solo porque tenía que reincorporarse a su trabajo; su mujer, mexicana, y sus dos hijos, de ocho y cinco años, volverías más adelante. Por culpa del mal tiempo, el piloto perdió el control del aparato y éste se estrelló con un total de 103 ocupantes en su interior. Fue a las tres de la tarde, hora local del martes; las diez de la noche en España. No hubo muertos tras el violento golpe, muchos lo llaman milagro. Tras el accidente, desde la cama del hospital en el que estaba ingresado, explicaba que el impacto del aparato fue «muy violento»; recordaba de forma clara que daba igual que se llevase puesto el cinturón de seguridad, porque la gente salía volando de sus asientos, se golpeaban unos con otros, mientras que las maletas y los portaequipajes caían sobre el pasaje. «Tras el golpe, la cabina se llenó enseguida de un intenso humo, muy molesto y con un olor muy fuerte, y se originó un fuego; había llamas justo detrás de mí y sentía el calor. Me desabroché el cinturón».

Las escenas, recordaba, eran de pánico. Relataba que pudo ayudar a salir a más gente, a una señora, a unos niños y al piloto del aparato –la persona que, en principio, ha sufrido heridas de mayor gravedad–; se hace lo que se puede y es como se actúa, de forma natural, ante una situación como ésta. De hecho, no fui la única persona que sacó a más heridos del avión», decía restando importancia a su actuación, reconocida en el país americano.

Ya en el exterior del aparato, el asturiano acompañó en todo momento al capitán del avión, «que estaba muy malherido. Nos encontrábamos muy cerca del fuselaje y sentíamos el calor de las llamas», relataba. Enseguida llegaron los servicios sanitarios hasta el lugar. Con él hubo una confusión inicial. En un principio fue llevado a un hospital infantil, se cree que se le confundió con su propio hijo, que se llama igual. Los médicos, al percatarse del error, ya ordenaron su traslado al centro sanitario militar.

Las primeras hipótesis apuntan a que el avión de pasajeros fue impactado por una potente ráfaga de viento que lo hizo descender bruscamente cuando despegaba y tocar tierra con el ala izquierda, según informó el gobernador del estado, José Rosas Aispuro, en un comunicado divulgado por el gobierno del estado de Durango. Eso provocó que se desprendiera el motor del lado izquierdo. La aeronave se desplomó ya fuera de la pista, desplazándose sobre el terreno.

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