«Andrés Felipe Arias, historia de una injusticia»

«Andrés Felipe Arias, historia de una injusticia»
NÉSTOR LASO

Llegó extraditado a Colombia desde Estados Unidos, Andrés Felipe Arias, en su día precandidato a la Presidencia de la República de Colombia por el Partido Conservador.

Fué condenado a 17 años de prisión por la Corte Suprema de Colombia, sin derecho alguno a posibilidad revisión de sentencia y ni a una segunda instancia, por unos hechos acaecidos en su época de Ministro de Agricultura, en relación a unos planes de subvenciones agrícolas denominados «Agro Ingreso Seguro (AIS)», donde lo único que ha quedado acreditado es que el ahora extraditado, no se lucró ni cometió hecho de prevaricación alguno. Condenándole a una de las mas penas mas rigurosas que se recuerdan sin concurrir ni el más evidente elemento probatorio, basándose mas en cuestiones de diferencias políticas que en la «ratio iuris»,

En España, donde últimamente hemos asistido a escándalos de corrupción política de mucha mayor trascendencia que el anteriormente mencionado en Colombia que afectó a Arias, jamás ha existido una condena tan dura y eso de que los casoss de apropiaciones y prevaricaciones dimanantes en el sector público han sido alarmantes.

Arias Leyva, considerado por muchos como el heredero político del expresidente Alvaro Uribe, los celos y venganzas en el orden político, por parte del que fue finalmente su sucesor, Juan Manuel Santos, se resalta por muchos analistas que han salido a la luz en este proceso.

Juan Manuel Santos y su mano derecha, la Canciller Maria Ángela Holguín, pusieron todas las trabas posibles para impedir una solución airosa de esta situación a Arias.

Las alegaciones por la Cancillería santista de que existía Tratado de Extradición con Estados Unidos, en contra de informes jurídicos variados que dictaminaban lo contrario y cuando el propio expresidente Juan Manuel Santos, negó su vigencia en otros casos, donde le interesaba evitar la extradición del justiciable de turno, es prueba palmaria del desinterés de Santos de que brillara la Justicia en este asunto sino más bien, lo contrario.

Ante la actitud del Gobierno colombiano santista que evidenciaba su pasividad en el tema, no acreditada en otros supuestos y el control que ejercía sobre unas Cortes de Justicia bastante afines, en Estados Unidos, tras los informes emitidos incluso por el propio Gobierno colombiano de Santos, concluyeron incluyo llevar

a prisión a Andrés Felipe Arias, en un claro ejemplo de lo que es una «persecución política» de un Gobierno sobre un opositor político.

Todo ello ocurría, mientras Santos daba todo tipo de concesiones y beneficios jurídicos a los dirigentes de las FARC en los Acuerdos de Paz de La Habana.

Ante esta situación, a Andrés Felipe Arias solo le queda que el Congreso de Colombia, reforme la legislación y prevea la posibilidad de una segunda instancia para aforados en este tipo de supuestos, siguiendo la recomendación del propio Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que en una de sus resoluciones, declaró la violación de Derechos Fundamentales de carácter procesal del político colombiano al impedírsele dicha segunda oportunidad jurisdiccional de que otro tribunal examine su caso. Resolución que los Altos Tribunales colombianos no admitieron, llegándola incluso a calificar como un episodio de injerencia de Naciones Unidas en un tema de decisión interna colombiana.

Ante esto, Arias tendrá enfrente unas Cortes de Justicia que siempre se opusieron a dicha segunda instancia jurisdiccional, cuando muchos miembros de su cúpula están investigados, suspendidos o condenados por corrupción y prevaricación.

Es el momento que la Comunidad Internacional y en este caso la española, conozca un episodio que si el Congreso de la República de Colombia, no repara, será uno de los episodios más representativos de la Injusticia contra un ser inocente y su familia.

Néstor Laso es Coordinador en España del Centro Democrático (Colombia), Abogado y Profesor Universitario con doble nacionalidad española y colombiana.