El maratón indio de las urnas

El primer ministro indio, Narendra Modi, que aspira a la reelección, en un acto electoral el pasado sábado en Bangalore. /EFE
El primer ministro indio, Narendra Modi, que aspira a la reelección, en un acto electoral el pasado sábado en Bangalore. / EFE

El país se sumerge durante seis semanas en el mayor proceso electoral del mundo, con 900 millones de votantes y 2.354 partidos

ZIGOR ALDAMA

Todas las elecciones generales resultan complejas. Pero unas lo son mucho más que otras. Y en India la dificultad es superlativa: elegir a los 543 diputados de la Cámara Baja -'lok sabha'- es un proceso que se lleva a cabo en siete fases a lo largo de mes y medio. Los primeros votos fueron depositados el pasado jueves en 20 de los 29 Estados de la federación para designar a los dueños de los primeros 91 escaños, y las urnas ubicadas en un millón de colegios repartidos por todo el país no se cerrarán hasta el 19 de mayo. Hasta entonces, 900 millones de personas están llamadas a participar en los mayores comicios del planeta, para los que se han registrado nada menos que 2.354 partidos.

Afortunadamente para los electores, solo medio millar de esas formaciones han terminado presentando candidatos al Parlamento. Y los hay de todos los signos: desde los que todavía blanden la hoz y el martillo, hasta neoliberales ultranacionalistas. El actual primer ministro, Narendra Modi, se encuentra entre esos últimos y busca mantenerse en el cargo un lustro después de haber alcanzado el poder con una victoria aplastante. «Urjo en especial a los jóvenes y a quienes votan por primera vez -unos 45 millones de personas- a que vayan a las urnas en masa», invitó Modi a través de Twitter.

EN SU CONTEXTO

543
son los diputados que se eligen para ocupar la Cámara Baja india. El proceso se realiza en siete fases y los primeros votos ya fueron depositados el pasado jueves para designar a los dueños de los primeros 91 escaños.
Las formaciones.
A pesar de haberse registrado más de 2.000 partidos, solo unos 500 han presentado finalmente candidatos. Las fuerzas políticas del país son muy diversas: desde comunistas hasta neoliberales ultracionalistas.
Un sufragio peculiar.
Al haber en el país unos 266 millones de analfabetos, las autoridades colocan en las máquinas donde se vota fotos de los candidatos y dibujos de objetos para quienes no pueden leer los nombres. Además, se les marca a los participantes con tinta indeleble para evitar que emitan más de una papeleta.

Poco antes había sido informado de su primer revés: la Junta Electoral decidió prohibir el estreno de la película que narra su vida, con el nada críptico título 'Primer Ministro Narendra Modi', después de que sus rivales políticos denunciaran que se trata de un enorme panfleto electoral camuflado. No en vano, en el póster que ya se había distribuido por todo el país, el actor que interpreta al polémico mandatario aparecía con las palmas de las manos unidas y un aura de luz celestial, rodeado de niños, y con el lema 'el patriotismo es mi fortaleza' escrito sobre el título del filme.

Es solo una anécdota, sí, pero refleja bien el nivel de unos comicios que son muy peculiares. Unos 266 millones de indios son analfabetos, una carencia educativa que muchos consideran el principal escollo para una democracia plena, ya que este colectivo está mucho más expuesto a la compra de votos y al fraude. Para evitar esto último, las máquinas en las que se vota cuentan con fotografías de los candidatos y dibujos de objetos tan curiosos como un peine o un candado para quienes no pueden leer los nombres de los partidos. Además, los dedos de los votantes son marcados con tinta indeleble para evitar que voten en repetidas ocasiones.

Otra muestra de lo inusuales que pueden ser las elecciones en India es la estrategia que Modi adoptó en las anteriores para acercarse a la población rural: utilizando una tecnología holográfica, logró que los mítines que daba frente a un fondo verde llegasen simultáneamente a varias localidades, en las que muchos se rascaban la cabeza y miraban su cuerpo desde todos los ángulos para confirmar que se trataba de su persona.

El líder opositor Rahul Gandhi, en un acto de homenaje.
El líder opositor Rahul Gandhi, en un acto de homenaje. / AFP

Más allá de curiosidades técnicas, el discurso electoral también está muy polarizado. Por un lado, Modi y su Bharatiya Janata Party (BNP) abogan por una política ultranacionalista que raya en el supremacismo religioso y que sus detractores ven como la deriva hacia un régimen cada vez más autoritario y belicoso. Buen ejemplo de eso último, aducen, es el enfrentamiento que el primer ministro ha alentado en Cachemira y que en febrero desembocó en una incursión militar aérea sobre territorio paquistaní en represalia por un atentado que Delhi achacó a su vecino. Aunque las aguas se han calmado desde que Islamabad devolvió al piloto indio capturado tras el ataque en el que su caza fue derribado, los rivales de Modi denuncian que éste es un peligro para la estabilidad en la región.

El mayor contrincante

El principal adversario de Modi es, una vez más, Rahul Gandhi. Hijo de Sonia Gandhi, pertenece a una gran dinastía política que ha gobernado el país durante más de medio siglo desde que alcanzó la independencia. No obstante, ya perdió las elecciones contra el primer ministro en 2014, ocasión en la que el ultranacionalista hizo valer su promesa de acabar con la corrupción crónica que habían provocado los Gandhi. Ahora, Rahul también juega con la baza de la economía, pero para criticar que Modi no ha logrado el crecimiento prometido, que los campesinos sufren una crisis excepcionalmente grave, y que el desempleo se ha disparado.

Esa última variable ha alcanzado la tasa más alta de los últimos 45 años: un 7,2% en febrero. El paro, además, afecta a la población con mayor formación -los graduados en la universidad sufren una tasa del 16,3%, mientras que los analfabetos apenas superan el 2%-, y se estima que durante el mandato de Modi se han destruido unos 18 millones de empleos. Por eso, Gandhi promete desarrollar el potencial económico que siempre se ha atribuido al país y que nunca termina de hacerse realidad.

LA CLAVE

Gran movilización.
Los ciudadanos podrándepositar sus papeletashasta el 19 de mayo enun millón de colegios

Aunque los resultados de las elecciones no se conocerán hasta el 23 de mayo, los analistas coinciden en vaticinar que el BNP de Modi no revalidará la mayoría absoluta de hace cinco años, cuando obtuvo 283 escaños. El Partido del Congreso Indio de Gandhi le arañará diputados, pero también se quedará muy lejos de los 272 que abren la puerta del número 7 de Lok Kalyan Marg, la residencia oficial del primer ministro indio. Desafortunadamente para Gandhi, tampoco parece que vaya a convencer a muchas formaciones regionales para que hagan piña con él y echen al actual mandatario.

En esta coyuntura, y aunque todo apunta a que Modi saldrá vencedor, parece que el BNP se verá obligado a pactar con el universo de pequeños partidos que se sentarán en una parte importante del hemiciclo para crear una coalición que le reafirme en el poder. Si lo consigue, tendrá que sumar varios retos a los que ya se planteó al principio de su primer mandato: rebajar la tensión con Pakistán, mejorar las perspectivas de futuro de la juventud, dar respuesta a las exigencias de unas mujeres hartas de la violencia que se ejerce contra ellas, y reducir las crecientes disparidades sociales de un país siempre desigual.

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